Furor por las 7 rutas del café para viajar por Brasil con aroma, paisajes e historia

Cada 14 de abril se conmemora el Día Internacional del Café y Brasil propone celebrarlo con una serie de recorridos turísticos que invitan a los viajeros a conocer el camino desde la plantación hasta la taza en el interior del país vecino.

14 de abril, 2026 | 19.08

En el marco del Día Mundial del Café, que se celebra este 14 de abril, Brasil reafirma su liderazgo global con una propuesta que une historia, naturaleza y sabores. Con siete rutas turísticas, uno de los mayores productores del mundo abre las puertas de sus fincas centenarias para mostrar el proceso que lleva el grano del campo a la taza.

El café no representa solo un cultivo para Brasil; es una pieza fundamental de su identidad cultural y su motor económico desde hace más de 150 años. En un mercado donde la producción mundial oscila entre 175 y 178 millones de sacos anuales, el gigante sudamericano se consolida como el principal exportador, enviando sus granos a más de 120 países.

La diversidad del café brasileño surge de su vasta geografía. Actualmente, productores en más de 1.900 municipios cultivan el grano en distintos biomas y altitudes. Este despliegue involucra desde grandes extensiones cafetaleras hasta pequeños agricultores familiares, quienes garantizan una amplia gama de perfiles de sabor.

Para capitalizar este patrimonio, surgieron rutas turísticas que invitan a recorrer paisajes que combinan montañas, bosques y pueblos del interior. Según la información de Embratur, los viajeros pueden acceder a experiencias directas en las regiones productoras:

  • Caminatas por plantaciones: Recorridos guiados para conocer el ciclo de la planta.
  • Talleres y degustaciones: Encuentros con tostadores artesanales y expertos en preparación.
  • Historias de vida: Contacto con familias que mantienen la tradición desde hace generaciones.

La propuesta de las rutas del café trasciende la bebida. Antiguas propiedades rurales hoy funcionan como hoteles, permitiendo que los turistas experimenten el ritmo cotidiano del campo en estados como Minas Gerais, Espírito Santo, São Paulo y Río de Janeiro.

Estos itinerarios suelen incluir almuerzos y cenas en restaurantes regionales que destacan productos locales. Además del café, los visitantes pueden descubrir la producción artesanal de quesos, miel y cachaça, completando una experiencia sensorial que explica por qué este grano sigue siendo el protagonista de la historia y el paisaje brasileño.

Las rutas del café en Brasil

Aquí algunas de las principales rutas turísticas del café en Brasil y las experiencias que cada una ofrece a los visitantes.

1. Ruta del Café del Cerrado Mineiro (Minas Gerais)

La Ruta del Café del Cerrado Mineiro se encuentra en las regiones de Alto Paranaíba y Triângulo Mineiro, en el interior del estado de Minas Gerais, en la región Sudeste de Brasil. Concentrada principalmente en las ciudades de Patrocínio, Monte Carmelo y Patos de Minas, la ruta reúne haciendas productoras, una tostadora y una cafetería especializada.

Sugerencia: Reserve entre dos y tres días para viajar por la región. La ciudad más estratégica para hospedarse es Patrocínio, a 160 kilómetros del Aeropuerto de Uberlândia, principal acceso a la ruta.

El café se cultiva en más de 1.900 municipios brasileños, en diferentes biomas y altitudes.

2. Ruta de los Cafés del Sur de Minas (Minas Gerais)

La Ruta de los Cafés del Sur de Minas se encuentra en el sur del estado de Minas Gerais, en una de las regiones cafetaleras más tradicionales y reconocidas del mundo. El itinerario pasa por municipios como São Lourenço, Carmo de Minas, Três Pontas, São Sebastião do Paraíso, Machado, Varginha y Campos Gerais, formando un circuito que combina fincas productoras, cafeterías, tostadores, paisajes rurales y la gastronomía típica de Minas Gerais.

Sugerencia: Reserve entre tres y cinco días para viajar por la región. Las ciudades más estratégicas para hospedarse son São Lourenço, Carmo de Minas y Varginha. El principal acceso aéreo es el Aeropuerto de Belo Horizonte, seguido de un viaje en coche de aproximadamente cinco a seis horas hasta el Sur de Minas.

3. Rutas del Café de la Sierra del Caparaó (Minas Gerais y Espírito Santo)

Las rutas del café de la Sierra del Caparaó se encuentran en la frontera entre los estados de Minas Gerais y Espírito Santo, en la región Sudeste de Brasil. Muchas plantaciones se encuentran a más de mil metros sobre el nivel del mar, condición ideal para la producción de cafés de alta calidad, con perfiles sensoriales complejos y frecuentemente premiados.

Del lado de Minas Gerais, el itinerario pasa principalmente por las ciudades de Alto Caparaó, Caparaó, Espera Feliz y Alto Jequitibá. Del lado de Espírito Santo, incluye municipios como Muniz Freire, Iúna, Irupi, Divino de São Lourenço e Ibatiba. La región concentra pequeñas propiedades familiares que cultivan café desde hace varias generaciones, lo que hace que la experiencia sea más cercana y auténtica. Se puede caminar por las plantaciones, conocer todas las etapas de la producción, participar en degustaciones y conversar directamente con los productores. En algunas propiedades también permiten participar en la cosecha, conocer patios de secado, seguir el proceso de tostado y participar en experiencias gastronómicas.

Sugerencia: Reserve entre tres y cuatro días para viajar por la región. Las ciudades más estratégicas para hospedarse son Alto Caparaó (en Minas Gerais) y Muniz Freire (en el estado de Espírito Santo). Los aeropuertos más cercanos son el Aeropuerto de Vitória y el Aeropuerto de Belo Horizonte.

4. Vale do Café (Río de Janeiro)

El Vale do Café se encuentra en el interior del estado de Río de Janeiro, en la región Sudeste de Brasil, entre las sierras del Mar y de la Mantiqueira. La zona fue el centro de la economía cafetalera brasileña en el siglo XIX, durante el período del Imperio, y todavía conserva la historia, arquitectura, cultura y gastronomía de esa época. El itinerario incluye ciudades como Vassouras, Valença, Conservatória, Barra do Piraí, Rio das Flores y Paraíba do Sul.

Muchas de las antiguas haciendas productoras han sido restauradas y transformadas en hoteles, museos, centros culturales y restaurantes. Se pueden realizar visitas guiadas, conocer maquinaria antigua, patios de secado y grandes mansiones que pertenecieron a los barones del café. Muchas de estas fincas también ofrecen alojamiento y es posible disfrutar de paseos a caballo, senderismo y actividades culturales como conciertos y serenatas.

Sugerencia: Reserve entre dos y tres días para viajar por la región. Las ciudades más estratégicas para hospedarse son Vassouras, Valença y Conservatória. El principal acceso aéreo es el Aeropuerto Internacional Galeão, seguido de un viaje en coche de entre dos y tres horas.

Para celebrar el Día Mundial del Café una serie de rutas turísticas invitan a conocer las regiones productoras brasileñas.

5. Rutas del Café de São Paulo

El estado de São Paulo tiene una profunda relación con la historia del café. Fue el ciclo del café el que impulsó el crecimiento de las ciudades, la construcción de ferrocarriles y el desarrollo económico paulista. Hoy, este legado histórico se ha transformado en rutas turísticas organizadas en diferentes circuitos por el interior y el litoral, pasando por regiones como Campinas, Mogiana, Centro-Oeste Paulista, Alta Paulista y la región de Santos.

En la ciudad de Santos, el destaque es el Museo del Café, ubicado en el antiguo edificio de la Bolsa Oficial del Café, por donde pasaron millones de sacos destinados al mercado internacional.

Sugerencia: Como los circuitos están distribuidos en diferentes partes del estado, el tiempo ideal de viaje depende de la región elegida, pero se recomienda reservar entre tres y cinco días para explorar cada área con tranquilidad. Ciudades como Campinas, Ribeirão Preto y Santos son buenas bases para hospedaje. El acceso a las rutas se realiza principalmente a través del Aeropuerto Internacional de São Paulo, en Guarulhos.

6. Ruta Verde del Café (Ceará)

En el interior del estado de Ceará, en la región Nordeste de Brasil, se encuentra una de las rutas cafetaleras más diferentes del país: la Ruta Verde del Café, ubicada en la Sierra de Baturité. La producción de café en la región tiene origen en el siglo XIX y, hasta hoy, gran parte de los granos es cultivada por pequeños productores familiares. El itinerario incluye principalmente los municipios de Guaramiranga, Mulungu, Pacoti y Baturité, reuniendo propiedades rurales, restaurantes, alojamientos y atractivos relacionados con el turismo de naturaleza.

La experiencia se caracteriza por el contacto directo con los productores, con visitas guiadas a las plantaciones y explicaciones sobre el cultivo bajo sombra, considerado más sostenible y responsable de la preservación de la biodiversidad local. A lo largo del recorrido es posible seguir el proceso de producción y participar en degustaciones de cafés artesanales cultivados en la sierra.

Sugerencia: Reserve entre dos y tres días para viajar por la región. Guaramiranga es la principal base para hospedaje. El principal acceso aéreo es el Aeropuerto Internacional de Fortaleza, a unos 100 km de distancia, en un viaje de aproximadamente dos horas en coche.

7. Ruta del Café del Norte (Paraná)

En el norte del estado de Paraná, en la región sur de Brasil, en una zona que tuvo gran importancia en la expansión de la caficultura durante el siglo XX, se encuentra la Ruta del Café del Norte. El itinerario incluye municipios como Jacarezinho, Ribeirão Claro, Carlópolis, Santo Antônio da Platina, Ibaiti, Pinhalão, Tomazina y Joaquim Távora, formando un circuito que combina cafés especiales, turismo rural, gastronomía y patrimonio histórico.

Sugerencia: Reserve alrededor de tres días para viajar por la región. Las ciudades más estratégicas para hospedarse son Jacarezinho, Santo Antônio da Platina y Ribeirão Claro. El acceso a la región se realiza principalmente por los aeropuertos de Londrina y Maringá.

Más que una bebida presente en la vida cotidiana de millones de personas, el café en Brasil es parte de la historia, la cultura y los paisajes del país. Viajar por estas rutas es conocer montañas, haciendas históricas, pequeñas ciudades del interior y diferentes tradiciones regionales, siempre con una taza de café como punto de encuentro. Descubra Brasil desde otra perspectiva y con el aroma de un café recién hecho.