Quién es Mechi S., la amiga de Delfi Lanusse que dio el primer aviso sobre el consumo de propofol

A partir de su testimonio, se pudieron reconstruir los primeros indicios del consumo problemático de la residente del Hospital Italiano, el vínculo con Hernán Boveri y el momento escalofriante que casi le cuesta la vida a Lanusse.

13 de abril, 2026 | 21.03

El escándalo por el robo de drogas de uso hospitalario en la Ciudad de Buenos Aires sumó un nuevo nombre: Mechi S., amiga de Delfina "Fini" Lanusse y compañera de residencia, a quien la imputada le había contado que consumía propofol junto con un anestesiólogo del Hospital Italiano, Hernán Boveri.

La confesión de Lanusse a su amiga se dio en febrero de 2025, pero Mechi intentó cuidarla y le advirtió sobre los riesgos, marcando límites y sin exponerla. De esta manera, la escuchó y acompañó, pero cuando la situación desbordó y excedió el plano personal, dio el paso que derivó en la causa en la que "Fini" se encuentra procesada por el delito de administración fraudulenta.

También están imputados Boveri, que junto Lanusse, es señalado por el robo de las drogas anestésicas del Hospital Italiano, y Chantal "Tati" Leclercq por supuestamente haber robado anestésicos del Hospital Rivadavia, donde realizaba su residencia para especializarse en anestesiología.

Quién es Mechi, la médica que advirtió el consumo de propofol

Mechi también es médica y residente de anestesiología en el Italiano. Compartió guardias, traslados, viajes de placer y rutinas con Lanusse. Vivía en la zona norte del conurbano bonaerense y en más de una ocasión pasaba a buscar a su amiga para ir juntas al hospital. Este vínculo previo fue determinante para que no actuara de manera institucional, ya que la idea de "traicionar" a Delfina le pesó durante meses.

Con el paso del tiempo notó cambios físicos notorios, episodios de consumo problemático y la existencia de una relación personal con Boveri que, según su percepción, dejaba de ser meramente afectiva. Durante el testimonio que brindó, describió que el vínculo entre ambos había pasado a ocupar un lugar central y absorbente en la vida de su amiga.

Durante un congreso internacional de anestesiología organizado por el propio Boveri, Mechi había observado gestos y miradas de su compañera con él que daban indicios de que no se trataba de una relación de amistad. Unos meses después le preguntó de manera directa qué pasaba entre ambos y Lanusse le confirmó que mantenía una relación con él.

La situación de Lanusse y Boveri

Boveri se encontraba en pareja, que también trabaja en el área de anestesiología del Italiano, y también organizaba sus horarios en base a los de Lanusse para pasar más tiempo juntos sin que se diera cuenta S.T., la novia oficial.

El punto de quiebre entre ambas llegó en febrero, cuando Tati Leclercq, también amiga de Lanusse, le había manifestado su preocupación por episodios de consumo problemático y le dijo que no lograban ubicarla. En esa misma conversación, la imputada le había comentado a Mechi que en septiembre del año pasado había encontrado a Fini tirada en el piso, semiconsciente, con una vía colocada entre los pies, algo similar a como encontraron el cuerpo del anestesiólogo Alejandro Zalazar.

Según el testimonio publicado por La Nación, ese día Mechi fue al departamento de Lanusse y la vio bajar con un tapado, como si fuera invierno. La vio desorientada, con una herida en la frente y recordó que esa fue la primera vez que su amiga le pidió ayuda. Además, le había asegurado que "Hernán está loco”. Pero la situación empeoró. El 13 de febrero la imputada volvió a encontrarse con Boveri y, además del propofol, habría consumido ketamina en contra de su voluntad.

La denuncia

Mechi, junto a otras dos residentes identificadas en la causa como K. P. y N. T. alertaron a sus superiores sobre lo que estaba pasando. El primer aviso fue a Rita, compañera del entorno de la residente del Italiano, y luego al subjefe del área de anestesiología, Juan de Domini. Después se dio aviso al jefe del servicio, Gonzalo Domenech.

A partir de ese entonces, se activaron las instancias institucionales que no habían pasado antes: reuniones internas, evaluaciones médicas y contactos con la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (Aaarba). Una semana después del aviso había muerto Zalazar, quien fue encontrado sin vida en su departamento de Palermo. Así comenzó la investigación judicial que tiene en mira el robo y consumo de anestésicos de uso intrahospitalario.

Hasta el momento, Mechi no fue imputada en la causa, pero su nombre aparece como testigo clave. Su declaración fue avalada por otros testimonios y forma parte del recorrido que permitió activar el protocolo dentro del Italiano y ante Aaarba.

La propofest

Uno de los ejes de la investigación es la posible existencia de encuentros privados, denominado "propofest", en los que se habrían usado estas sustancias. Se trataría de reuniones en domicilios donde se administraban los anestésicos.

En este contexto, surgió la hipótesis de los "viajes controlados", prácticas en las que terceros accedían a estos fármacos bajo determinadas condiciones. Hasta el momento, el expediente radicado en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°29 con intervención de la Fiscalía N°49, aún no tiene una calificación definitiva. Pero podría encuadrarse hurto o administración fraudulenta, delitos en los que se aplica hasta seis años de cárcel.

Por otro lado, el fallecimiento de Zalazar sigue bajo investigación como averiguación de muerte dudosa, con intervención de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°6. El anestesiólogo trabajaba en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y había realizado su residencia en el Rivadavia. En su vivienda, los peritos encontraron insumos vinculados a la administración intravenosa de anestésicos.