Luego de la polémica generada por la faena y comercialización de carne de burro en una carnicería de Trelew, otro animal llegó a las góndolas de la Patagonia. En Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, abrió el primer local del país dedicado exclusivamente a la venta de cortes de carne de guanaco.
En medio de la crisis económica que profundiza el atraso salarial y el consumo de carne vacuna por habitante que se encuentra en el más bajo de por lo menos las últimas dos décadas, el debate en torno a la batalla cultural que realiza el gobierno de Javier Milei alcanza a uno de los alimentos centrales de la dieta de los argentinos.
El eje de la controversia se instaló tras las declaraciones del productor Julio Cittadini, quien defendió la venta de carne de burro como una alternativa frente a la crisis que atraviesa la ganadería ovina en la región. A diferencia de lo ocurrido con el burro en Chubut, el consumo de guanaco en la capital santacruceña no presenta denuncias: Santa Cruz es la única provincia donde la faena está autorizada en frigoríficos habilitados para tal fin.
Ricardo López, propietario del almacén Lihuen, explicó que la iniciativa es el resultado de más de 15 años de trabajo en territorio santacruceño para desarrollar un sistema de aprovechamiento sustentable del guanaco. "Puede ser una alternativa hoy en la situación socioeconómica especial que estamos viviendo", afirmó López en declaraciones para radio LU20.
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El empresario y productor contó que durante muchos años el guanaco estuvo protegido y eso hizo que se perdiera la costumbre de consumir su carne. Actualmente, algunos restaurantes y locales turísticos lo tienen incorporado como producto exótico, pero el objetivo del nuevo local es sumarlo al consumo diario: ya empezó a vender cortes congelados, productos elaborados y comidas listas para consumir.
Uno de los aspectos más llamativos para todos es el precio que, según el corte, puede ser la mitad o hasta la cuarta parte de lo que vale la carne de vaca. La paleta sin hueso es lo más económico: se vende a $ 5.800 el kilo. En tanto, los cortes premium también están muy lejos de lo que cuestan las variedades vacunas: el kilo de bife angosto y el bife ancho cuestan $ 9.400.
Carne vacuna: piso histórico del consumo local pese al récord de importaciones
El consumo de carne vacuna por habitante se ubicó a mayo de 2026 en el nivel más bajo de los últimos 20 años. Así surge de los datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) difundidos por CEPA. El promedio de los últimos doce meses marcó una caída interanual de 6,1% y llegó a 47,5 kilos por habitante al año.
Según describió Julia Strada, diputada nacional e integrante del CEPA, el deterioro responde principalmente a factores vinculados con la demanda. CICCRA atribuyó la baja a “la caída del poder de compra que experimentaron las familias argentinas, a raíz de la significativa suba del precio relativo de la carne vacuna”.
El dato de la caída del consumo se combina con otro fenómeno: las importaciones de carne alcanzaron un récord en mayo de 2026. En ese mes ingresaron al país casi 5.600 toneladas de carne porcina, cerca de 4.700 toneladas de carne aviar y más de 3.400 toneladas de carne vacuna, en niveles inéditos para el mercado local, según los datos difundidos por el CEPA, en base al Indec.
El informe también señala una alta concentración del origen de esas compras externas. El 95,6% del volumen total importado provino de Brasil, un mercado de relativa menor calidad que la producción de carne argentina.
