El Mundial terminó hace poco más de una semana y la FIFA ahora es centro de las miradas por el escándalo que se desató con la UEFA. Detrás del conflicto no aparece un cambio de reglamento ni una polémica arbitral, sino un ambicioso y polémico proyecto económico llamado FIFA Forward Enterprise (FFE). Según Gianni Infantino, promete transformar la forma en que se financia el fútbol. La iniciativa ya provocó un rechazo frontal de Europa, que amenaza con dejar de participar en los torneos organizados por el organismo de Zúrich, incluso el próximo Mundial.
¿Qué es FIFA Forward Enterprise y por qué genera tanta polémica?
La propuesta de la FIFA consiste en crear FIFA Forward Enterprise (FFE), una empresa subsidiaria que quedaría bajo el control del organismo y administraría todos los derechos comerciales de sus competencias.
En esa lista aparecen los torneos más destacados a nivel selecciones: el Mundial, los torneos juveniles masculinos y femeninos, el Mundial de Clubes, la Copa de Campeones Femenina y otros certámenes internacionales.
El objetivo es claro: incrementar los ingresos mediante una estructura empresarial que permita captar inversiones privadas sin que la FIFA pierda el control de las decisiones deportivas. Sin embargo, las aclaraciones dejaron más dudas que certezas en las confederaciones miembro sobre cómo serán explotados los negocios.
Según el proyecto, FFE sería la encargada de comercializar patrocinios, derechos televisivos, licencias y futuros desarrollos comerciales vinculados a las competencias más importantes del planeta.
Los millones que ofrece la FIFA para convencer a las federaciones
Para obtener el respaldo de las 211 asociaciones miembro, la FIFA presentó un fuerte incentivo económico. La entidad promete elevar considerablemente los recursos destinados al desarrollo del fútbol.
Cada federación recibiría 20 millones de dólares mediante el programa FIFA Forward durante el ciclo 2027-2030, muy por encima de los ocho millones distribuidos en el período anterior. Además, se sumarían otros 20 millones a través del nuevo programa denominado FIFA Fast Forward.
El dinero provendría de una operación financiera mucho más grande. La FIFA pretende captar hasta 4.200 millones de dólares mediante la venta de participaciones minoritarias de FFE a inversores privados de largo plazo. Sin embargo, las asociaciones nacionales no serían accionistas de la nueva compañía. La FIFA conservaría la mayoría accionaria y el control absoluto de la empresa.
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El lazo de Gianni Infantino con los inversores privados y Trump
Uno de los aspectos que más inquietud genera es la estructura de poder prevista para la nueva sociedad. La FIFA sostiene que los inversores no tendrán voto en el Congreso ni participación en decisiones deportivas como el formato del Mundial, la cantidad de equipos o la frecuencia de los torneos. Sin embargo, muchos dirigentes dudan de que quienes aporten miles de millones de dólares permanezcan completamente al margen de esas discusiones.
Para desarrollar el proyecto, el organismo trabaja junto al banco JP Morgan y al fondo Thrive Eternal, vinculado al entorno de la familia Kushner en Estados Unidos. Paralelamente, trascendió en medios británicos que Infantino aspira a convertirse en director general de FFE si finalmente la empresa comienza a operar.
Lejos de ser una casualidad, este movimiento también refleja un nuevo intento de Infantino por estrechar vínculos con el entorno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En los últimos meses, el titular de la FIFA impulsó la creación del Premio FIFA de la Paz, permitió la participación de Trump en el proceso que terminó habilitando al delantero estadounidense Folarin Balogun para disputar el Mundial y ahora busca que la firma de inversión vinculada a Joshua Kushner -cuñado de Ivanka Trump- concrete un acuerdo de participación por 12 años con la entidad que gobierna el fútbol mundial.
El futuro de Gianni Infantino, otro eje detrás del proyecto
Además del impacto económico, la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE) también abrió interrogantes sobre el futuro político de Infantino al frente del fútbol mundial.
Desde que llegó a la presidencia de la FIFA en 2016, el dirigente suizo construyó buena parte de su respaldo entre las federaciones nacionales a partir de una política de incremento de fondos para el desarrollo del fútbol. Esa estrategia fue una de las claves para sus reelecciones de 2019 y 2023 y ahora vuelve a aparecer como argumento central para impulsar este nuevo proyecto.
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Sin embargo, distintos analistas consideran que la creación de FFE podría tener otro objetivo de fondo. Si la empresa comienza a funcionar, Infantino tendría la posibilidad de continuar ligado al poder incluso después de finalizar su mandato como presidente de la FIFA. De hecho, trascendió que pretende ocupar el cargo de director general de la nueva sociedad, una versión que tomó fuerza a partir de publicaciones de la prensa británica.
La eventual creación de esta estructura empresarial le permitiría mantenerse al frente del negocio comercial de las principales competiciones del planeta, incluso si en el futuro deja la conducción política de la FIFA. Ese escenario alimentó las sospechas de quienes cuestionan la iniciativa y consideran que el proyecto excede el aspecto económico.
Con el plazo fijado para el 19 de septiembre, las 211 federaciones miembro deberán decidir si respaldan un plan que promete multiplicar los ingresos del fútbol mundial, pero que también puede redefinir el equilibrio de poder entre la FIFA, la UEFA y el resto de las confederaciones.
