El polémico proyecto de la FIFA para el Mundial desató versiones de un boicot

El proyecto de la FIFA para modificar el negocio del Mundial desató una fuerte reacción de UEFA, ligas, clubes y futbolistas.

29 de julio, 2026 | 16.29

El fútbol internacional atraviesa una de las mayores disputas políticas y económicas de los últimos años. El proyecto impulsado por la FIFA para crear una nueva estructura comercial que administre los derechos del Mundial y otros torneos generó un rechazo creciente en Europa y otras confederaciones, a tal punto que UEFA, clubes, ligas y el sindicato mundial de futbolistas ya advirtieron sobre las consecuencias, mientras incluso comienza a mencionarse la posibilidad de un boicot.

El conflicto escaló en cuestión de horas luego de que trascendiera que Gianni Infantino fijó una fecha límite para que las 211 federaciones miembro definan su postura. La iniciativa promete una inyección económica multimillonaria, pero también despertó serias dudas sobre el futuro del gobierno del fútbol y el peso que podrían tener los inversores privados en la organización de la Copa del Mundo.

El proyecto de la FIFA con más negocios en los Mundiales

La polémica comenzó después de que el diario británico The Times revelara la existencia de un plan elaborado por la FIFA para reorganizar la explotación comercial de sus competencias. Horas más tarde, el propio organismo confirmó que estudia la creación de la FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva sociedad destinada a gestionar los derechos televisivos, los patrocinios, la venta de entradas, las licencias y parte de la administración operativa de sus torneos.

Según explicó la entidad, el objetivo es potenciar el valor económico de todas sus competiciones, tanto masculinas como femeninas y juveniles. Sin embargo, todavía no fueron difundidos detalles concretos sobre el funcionamiento del modelo, el grado de participación de los inversores privados ni el alcance real que tendrían dentro de la estructura del fútbol internacional.

La UEFA endureció su postura y ya analiza medidas extremas

La principal resistencia llegó desde Europa. La UEFA, presidida por el esloveno Aleksander Ceferin, volvió a rechazar públicamente el proyecto y cuestionó la manera en que la FIFA llevó adelante el proceso.

Infanitno junto a Ceferin, presidente de la UEFA, hoy ambos enfrentados.(Foto: EFE/EPA/ANDREJ CUKIC)

En un duro comunicado, el organismo europeo denunció que las federaciones fueron presionadas para aceptar la propuesta bajo la amenaza de perder una importante suma de dinero y sostuvo que el máximo ente del fútbol "utiliza el deporte para enriquecerse". Además, remarcó que el fútbol debe priorizar a las asociaciones nacionales, clubes, ligas, jugadores e hinchas por encima de cualquier interés económico.

La tensión aumentó todavía más luego de que trascendiera que las 55 federaciones integrantes de la UEFA convocaron una reunión virtual de emergencia para fijar una posición común frente al proyecto.

Los 10.000 millones de dólares que profundizaron el conflicto

Uno de los puntos más discutidos gira alrededor del aspecto económico. De acuerdo con la información publicada por The Times, la FIFA puso sobre la mesa un fondo cercano a los 10.000 millones de dólares. Cada una de las 211 federaciones recibiría alrededor de 40 millones si acompaña la iniciativa.

En cambio, quienes rechacen el plan continuarían dentro del actual programa FIFA Forward, cuyo presupuesto asciende a 2.700 millones de dólares. Esa diferencia económica fue interpretada por algunos dirigentes como una forma de presión para conseguir los votos necesarios. Incluso, una fuente consultada por el periódico británico llegó a definir la propuesta como "un soborno". Para aprobar el proyecto, Infantino necesita reunir el respaldo de al menos 106 federaciones, es decir, una mayoría simple dentro del Congreso de la FIFA.

Concacaf, Asia y los futbolistas también cuestionaron la iniciativa

La oposición ya dejó de ser exclusivamente europea. La Concacaf aseguró que tomó conocimiento del proyecto por los medios de comunicación y cuestionó la falta de consulta previa.

La Confederación Asiática de Fútbol expresó una postura similar y lamentó que una propuesta de semejante magnitud se hiciera pública antes de ser debatida en los órganos institucionales correspondientes. Ambas organizaciones coincidieron en reclamar mayor transparencia y un proceso de gobernanza más sólido.

Las críticas también llegaron desde FIFPRO Europa, el sindicato que representa a más de 70.000 futbolistas. El organismo advirtió que convertir las principales competiciones de la FIFA en activos para fondos de inversión podría modificar de manera irreversible el funcionamiento del fútbol profesional y afectar directamente a los jugadores, quienes —según remarcaron— no participaron de ninguna instancia de consulta.

Las versiones de un boicot al Mundial empiezan a crecer

La consecuencia más delicada de todo este escenario es una posibilidad que hasta hace pocos días parecía impensada: un boicot a la Copa del Mundo.

De acuerdo con medios británicos, dentro de la UEFA comenzaron a analizar diferentes alternativas si la FIFA mantiene su postura. Incluso surgió preocupación por el eventual impacto que un conflicto de estas características podría tener sobre el Mundial femenino de Brasil 2027, que algunos dirigentes temen que termine siendo utilizado como pieza de negociación para evitar una ruptura mayor con el torneo masculino.

Mientras tanto, otras organizaciones como European Football Clubs y European Leagues también se alinearon detrás de la UEFA. Esta última lanzó una de las frases más fuertes desde que comenzó la crisis: "El Mundial no está en venta. No es un activo de capital privado del presidente de la FIFA". Ambas instituciones denunciaron la falta de transparencia y calificaron el proceso como "opaco".

Qué puede pasar con el futuro del Mundial

Aunque la FIFA aclaró que los inversores privados solo tendrían una participación minoritaria y que no asumirían funciones operativas, las dudas siguen siendo numerosas. Uno de los principales temores es que, en el futuro, los intereses comerciales condicionen decisiones tan sensibles como la elección de las sedes de los Mundiales o el calendario internacional.

Con el 19 de septiembre marcado como fecha clave para reunir los apoyos necesarios, el fútbol mundial ingresa en una etapa decisiva. La discusión ya excede un cambio administrativo: pone en debate quién controlará el negocio más importante del deporte y hasta dónde puede llegar la influencia del capital privado sobre la Copa del Mundo. Mientras la FIFA busca avanzar con su proyecto, la resistencia crece y la amenaza de un boicot deja de ser una hipótesis lejana para convertirse en uno de los grandes focos de tensión del fútbol internacional.