El último Boletín Epidemiológico Nacional expuso un aumento sostenido de intoxicaciones por monóxido de carbono en Argentina, con más de 9.600 casos entre 2019 y 2025 y un pico histórico en julio del año pasado. La epidemia silenciosa golpea con fuerza en la región Sur y en Buenos Aires, afecta principalmente a niños y adolescentes, y se vincula al uso de artefactos defectuosos en ambientes cerrados. La falta de ventilación y el frío extremo potencian el riesgo, mientras las autoridades insisten en medidas preventivas urgentes para frenar una amenaza invisible que cada año cobra vidas.
El monóxido de carbono (CO) es un gas inoloro, incoloro e insípido que se produce por la combustión incompleta de materiales como gas natural, kerosén, carbón o madera. Su carácter imperceptible lo convierte en un enemigo silencioso, capaz de provocar intoxicaciones graves sin que las personas adviertan su presencia. En Argentina, la mayoría de los casos se originan en el ámbito doméstico, vinculados al uso inadecuado o defectuoso de artefactos de calefacción y cocción en ambientes cerrados y mal ventilados.
Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.
Aumento de casos por intoxicación por monóxido de carbono
Según el informe al que accedió El Destape, entre 2019 y 2025 se notificaron 9.693 eventos de intoxicación por CO, de los cuales 8.700 fueron confirmados. El 78,7% se diagnosticó por criterio clínico, mientras que el resto se confirmó por laboratorio o criterio epidemiológico. En ese período se registraron 55 fallecimientos, con un pico en 2023.
Los casos muestran un aumento sostenido entre abril y septiembre, coincidiendo con el uso intensivo de calefacción. En julio de 2025, se alcanzó un máximo histórico con 487 casos en una sola semana, lo que representó casi el doble del pico del año anterior.
En lo que va de 2026, hasta la semana epidemiológica 10, corresponde al período del 9 al 15 de marzo de 2026, se notificaron 130 casos confirmados y 7 fallecimientos. Buenos Aires y CABA muestran un incremento significativo respecto de años anteriores; mientras que en el Sur del país, los casos disminuyeron. El pico de 2025 coincidió con temperaturas mínimas extremas, lo que favoreció el uso intensivo de calefacción y, por ende, la exposición al CO.
Las tasas de intoxicación son muy heterogéneas. La región Sur presenta valores cinco veces superiores al promedio nacional, con provincias como Tierra del Fuego y Neuquén que multiplican por diez y siete la tasa del país, respectivamente. Cuyo ocupa el segundo lugar en riesgo, mientras que el NEA muestra cifras más bajas.
En términos absolutos, Buenos Aires concentra el mayor número de casos, seguida por las provincias del Sur. En conjunto, estas dos regiones aportan más del 70% de las notificaciones recientes.
El 79% de los casos se concentra en personas de 0 a 39 años, con especial incidencia en niños y adolescentes. Los grupos de 0 a 9 y de 10 a 19 años presentan las tasas más elevadas, lo que evidencia una vulnerabilidad particular en edades tempranas. Del total de casos registrados entre 2019 y 2025, el 56% corresponde a mujeres y el 44% a varones, lo que refleja una ligera predominancia femenina en la exposición.
Síntomas de intoxicación
Los signos iniciales incluyen debilidad, cansancio, mareos, cefalea y náuseas. En casos graves pueden aparecer: confusión, pérdida de control motor, convulsiones, arritmias cardíacas, dificultad respiratoria y coma. La afectación principal ocurre en el cerebro y el corazón por la falta de oxígeno. Se considera caso confirmado a toda persona con antecedentes de exposición a CO y síntomas atribuibles, con o sin niveles elevados de carboxihemoglobina. Los casos sospechosos son aquellos con exposición pero sin síntomas al momento de la consulta.
Por su parte, entre los casos con información disponible, el 32,1% se relaciona con estufas a gas, el 18% con incendios y el 15,8% con cocinas u hornos. Estos datos confirman que los artefactos domésticos son la principal fuente de riesgo. El CO también puede generarse en motores de automóviles, braseros de carbón, sistemas de calefacción sin tiro balanceado o incendios. En todos los casos, el gas puede acumularse en lugares cerrados o semicerrados, aumentando el peligro de intoxicación.
Medidas preventivas básicas
La prevención se centra en mantener los ambientes ventilados y revisar periódicamente los artefactos. Es fundamental que las instalaciones sean realizadas por gasistas matriculados y que se coloquen rejillas de ventilación permanentes. El ENARGAS aconseja revisar los artefactos antes del invierno, verificar que la llama sea azul, controlar los conductos de evacuación y evitar el uso de hornallas para calefaccionar. Los calefones y termotanques a gas no deben instalarse en baños. Además, se recomienda dejar siempre una rendija abierta para asegurar la circulación de aire y utilizar detectores de monóxido de carbono.
Si se sospecha intoxicación, se debe ventilar el ambiente, retirar al afectado al aire libre y trasladarlo a un centro de salud. El tratamiento incluye oxígeno al 100% y, en casos graves, oxigenoterapia hiperbárica. A nivel comunitario, es necesario identificar si otras personas estuvieron expuestas, comunicar los hallazgos a las autoridades y brindar información preventiva a los contactos.
