El asma es una enfermedad crónica, no transmisible y potencialmente grave que afecta tanto a niños como a adultos. En Argentina, se estima que alrededor de 4 millones de personas tienen diagnóstico de asma, pero los especialistas advierten que entre 1 y 2 millones más podrían padecerla sin saberlo. Es la enfermedad crónica más habitual en la población infantil y una de las principales causas de ausentismo escolar.
“Muchas personas conviven durante años con síntomas respiratorios sin consultar, lo que retrasa el diagnóstico y empeora su calidad de vida”, explicó la Dra. Anahí Yáñez, médica especialista en Alergia e Inmunología Clínica y asesora científica de la Asociación Argentina de Pacientes con Asma (AAPA) . Según el presidente de AAPA, Álvaro Pérez Centeno, estudios internacionales y regionales muestran que entre el 30% y el 50% de los casos no están identificados. El subdiagnóstico es más frecuente en adultos, en formas leves o intermitentes y en contextos con barreras de acceso al sistema de salud.
Síntomas y factores de riesgo
Los síntomas del asma varían con el tiempo y en intensidad. Los más comunes incluyen:
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Silbidos en el pecho (como un “pito” al respirar).
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Falta de aire o disnea.
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Tos persistente, especialmente nocturna.
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Sensación de opresión torácica.
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Empeoramiento nocturno de los síntomas.
Entre los factores de riesgo se encuentran los antecedentes familiares, enfermedades alérgicas (rinitis, dermatitis), exposición a contaminantes o humo de tabaco, infecciones respiratorias tempranas, prematuridad, bajo peso al nacer y obesidad.
“Aproximadamente entre el 60% y el 80% de los casos de asma tienen origen alérgico”, señaló el Dr. Pablo Moreno, presidente de la Fundación para el Estudio del Asma (FUNDALER) . Los alérgenos más frecuentes son los ácaros, las cucarachas, los animales domésticos, los hongos y los pólenes.
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Diagnóstico: la espirometría es clave
El diagnóstico se basa en el estudio de los síntomas y en pruebas de función pulmonar, principalmente la espirometría, un examen no invasivo que mide la capacidad pulmonar mediante el volumen de aire que se espira. “La detección temprana es fundamental. Muchos pacientes conviven con síntomas durante años sin consultar, lo que retrasa el diagnóstico y aumenta el riesgo de crisis e internaciones”, advirtió la Dra. Yáñez.
El Dr. Sebastián Ferreiro, neumonólogo y coordinador de la sección Enfermedades Obstructivas de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) , explicó que existen distintos niveles de gravedad: leve, moderada y grave. “Si bien la minoría representa pacientes con asma grave, todos requieren algún tratamiento y seguimiento para evitar crisis que lo pongan en riesgo”.
Tratamiento personalizado y calidad de vida
Con un tratamiento adecuado y oportuno, los síntomas del asma se pueden controlar. “El tratamiento para cada paciente es diferente, ya que depende de la gravedad del asma y la respuesta a los tratamientos. No se puede establecer el tratamiento adecuado en una sola visita. Es un proceso que recorremos juntos, médicos y pacientes”, indicó el Dr. Manuel Ibarrola, también especialista en neumonología de la AAMR.
Desde AAPA y las sociedades científicas coinciden en la importancia de concientizar sobre el asma, mejorar el acceso al diagnóstico y garantizar el seguimiento médico para reducir las crisis y las internaciones, y para que los pacientes puedan llevar una vida plena.
