Una histórica constructora entró en concurso preventivo

La empresa participó en importantes construcciones, pero el fin de la obra pública, el aumento de los costos y la caída de contratos la pusieron en una situación crítica. 

17 de junio, 2026 | 16.46

Después de casi ocho décadas de actividad y más de 500 obras ejecutadas en todo el país, una histórica constructora entró en concurso preventivo en medio de la crisis económica que vive el país por las medidas de Javier Milei y su gobierno.

Se trata de Esuco, que atraviesa una profunda crisis financiera provocada por la paralización de la obra pública, la caída de la actividad y un conflicto millonario vinculado a contratos energéticos.

La apertura del proceso fue dispuesta por el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 28. En su presentación judicial, la compañía reconoció dificultades para afrontar sus compromisos económicos y explicó que el objetivo de la reestructuración es preservar la continuidad operativa y alcanzar acuerdos con más de 800 acreedores.

La empresa fundada en 1948 es una de las firmas históricas de la construcción argentina. A lo largo de su trayectoria participó en proyectos de gran envergadura como la represa hidroeléctrica Yacyretá, el Aeropuerto Internacional Comandante Armando Tola de El Calafate, el Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA), la planta depuradora de Berazategui, el Acueducto Miraflores en Chaco, la estación terrena satelital Las Lajas y diversas obras vinculadas al ex Centro Cultural Kirchner, además de numerosos proyectos viales, ferroviarios, hidráulicos y energéticos.

La caída de la obra pública y la crisis en la construcción

Sin embargo, el cambio de escenario económico terminó golpeando de lleno a la compañía. Según detalló en el expediente, la fuerte reducción de la inversión pública en infraestructura provocó la paralización, suspensión o ralentización de numerosos proyectos que integraban su cartera de negocios.

La firma sostiene que la inversión estatal en infraestructura cayó cerca de un 80% en términos reales respecto de 2023 y que la actividad de la construcción se contrajo más de un 27% durante 2024. Ese contexto redujo significativamente las oportunidades de negocio y dificultó la generación de nuevos contratos.

Los números reflejan ese deterioro. Durante 2024, Esuco registró ingresos por $84.664 millones, cifra que representó una caída real de 23,7% frente al ejercicio anterior. Además, pasó de obtener una ganancia de $2.849 millones en 2023 a registrar pérdidas por $6.206 millones en 2024. Los ingresos por obras ejecutadas descendieron desde $110.993 millones hasta $84.664 millones, mientras que el resultado bruto se redujo de $25.138 millones a $17.373 millones.

El ajuste también impactó sobre el empleo. De acuerdo con la documentación presentada ante la justicia, la empresa redujo su plantilla de 397 trabajadores en junio de 2025 a apenas 70 empleados en abril de 2026. La caída afectó tanto al personal permanente como al jornalizado, implicando una reducción superior al 80% de la dotación en menos de un año.

Entre los factores que explican la cesación de pagos, la constructora ubicó en un lugar central el conflicto que mantiene con Energía Argentina (Enarsa) por contratos vinculados a la Planta Compresora Mercedes y a las obras de adecuación de las plantas compresoras de la Reversión del Gasoducto Norte.

Según Esuco, las dificultades asociadas a la obra de reversión del Gasoducto Norte le generaron perjuicios económicos cercanos a los $3.700 millones. Además, sostuvo que mantiene créditos pendientes de cobro por más de $53.900 millones vinculados a distintos contratos energéticos. La compañía afirmó que el aumento de los costos financieros, los atrasos en los pagos y las dificultades para acceder a nuevas líneas de crédito agravaron una situación que ya venía golpeada por la retracción de la obra pública y la falta de licitaciones.

La empresa sufrió duramente la caída de la obra pública.