Durante casi ocho décadas permaneció sumergido en las profundidades del mar un enigma histórico que comenzó a resolverse gracias a tres drones submarinos. Se trata de una reliquia naval que perteneció a la Armada de Estados Unidos antes de ser capturada por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.
El buque USS Stewart hoy descansa como un santuario submarino perfectamente conservado. Su destino final es uno de los episodios más singulares de la contienda militar global. Inicialmente había sido abandonado y fue hundido tras sufrir severos daños estructurales mientras estuvo en combate.
Luego, el buque fue rescatado y restaurado por las tropas de Japón para volver a ser embarcado como escolta de convoyes navales.
Un barco fantasma
La insólita peripecia del USS Stewart llevó a los pilotos aliados -entre los que se encontraba Estados Unidos- a divisar atónitos a su propio navío operando en territorio hostil, por ende, lo bautizaron popularmente como "Barco Fantasma del Pacífico".
Finalmente, logró ser recuperado tas la rendición militar de Japón y hundido de manera definitiva durante un ejercicio de tiro en 1946, pero su ubicación no se conoció durante años, hasta ahora.
¿Cómo fue el hallazgo del barco fantasma?
La localización del "Barco Fantasma del Pacífico" se produjo a 1067 metros de profundidad dentro del santuario marino nacional Cordell Bank, frente a la costas de California.
Esta joya arqueológica fue ubicada por la empresa robótica marina Ocean Infinity, según indicó National Geographic. La compañía desplegó una flota autónoma compuesta por tres drones submarinos de seis metros de longitud de lograron mapear el lecho oceánico con precisión extraordinaria.
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A partir de las imágenes obtenidas se pudo confirmar que la nave de 95 metros permaneció casi intacta y en posición vertical. Para el rastreo preciso se requirió unas pocas horas de exploración intensiva, lo que permitió optimizar un trabajo cartográfico que habitualmente habría exigido varias semanas de navegación.
El hallazgo también se logró gracias a la colaboración de la entidad sin fines de lucro Air/Sea Heritage Foundation, que facilitó coordenadas históricas claves sobre la nave implicada en su hundimiento. La cartografía robotizada submarina no solo revolucionó la localización de restos arqueológicos históricos en enormes profundidades oceánicas.
Hoy, el esqueleto de acero del mítico USS Stewart reposa plácidamente bajo la superficie marina que lo transformó en un ecosistema próspero biológico.
Cada rincón del antiguo destructor militar fue colonizado por cangrejos y especies ícticas, lo que convirtió a la reliquia militar de la Segunda Guerra Mundial es un refugio natural.
