Entre bosques de pinos, un río cristalino y excelentes vistas panorámicas, Intiyaco se abre paso como uno de los rincones imperdibles en el Valle de Calamuchita. Se trata de un destino ideal para una escapada de fin de semana.
Con su nombre devenido del quechua “aguas del sol”, este rincón cordobés se erige como un enclave encantador que aparece en el camino que conecta La Cumbrecita con Villa General Belgrano.
¿Cómo es Intiyaco?
Entre robles, pinos y álamos, y con tan sólo 50 habitantes fijos, Intiyaco se alza como un sitio ideal del Valle de Calamuchita para visitar en cualquier época del año. Es que sus paisajes regalan vistas panorámicas increíbles, casi salidas de un cuento, ya sea en verano, otoño, primavera o invierno.
Al indagar en sus propuestas, la naturaleza juega un rol trascendental. Pegada al río Los Reartes, esta joya cordobesa detenta de un curso de aguas cristalinas que ofrece trayectos ideales para bañarse, como lo son el Mimbre Viejo, la curva del río y el balneario natural, donde se pueden realizar clavados de hasta 15 metros en profundas ollas. También, sus playas son excelentes escenarios para el descanso.
Si la idea es continuar disfrutando en esta materia, aparecen sectores propicios para los aficionados del buceo que busquen “bautismos” subacuáticos o inmersiones nocturnas. Si no, para los amantes del trekking, existen senderos para caminar por horas. En tanto, a los que les guste la pesca, en el río se permite la captura de truchas, aunque con devolución.
En materia gastronómica, en la zona de Intiyaco se encuentra Bichitos de Luz, un merendero junto al río; el restaurante La Estación; Antawara, con picadas, y la casa de té Alice´s Tea Cup. Además, gana protagonismo La Oma, donde se consiguen alfajores, dulces y licores.
¿Cómo llegar a Intiyaco?
Ubicado en el Valle de Calamuchita, Intiyaco se encuentra a unos 80 kilómetros de la Córdoba capital. El recorrido más directo es en auto, tomando la ruta provincial 5 en dirección a Alta Gracia y continuando hacia Villa General Belgrano, para luego desviarse por caminos serranos que conducen al destino. El trayecto demanda entre una hora y media y dos horas.
