Durante la celebración de San Cayetano, que cada 7 de agosto se muestra como un termómetro del contexto económico y social del país, un hombre contó la dramática situación que atraviesa. Su sueldo no le alcanza, se endeudó, se separó y ahora lo van a desalojar. En la Argentina de Javier Milei, en la que cada vez más familias se endeudan para llegar a fin de mes, su caso se sumó a otros fieles que llegaron a Liniers a pedirle pan y trabajo al santo.
Se llama Esteban, es oriundo de Salta y llegó hace algunos años a Buenos Aires desde el norte del país con sus hijos para buscar un mejor futuro. Actualmente trabaja como seguridad en una empresa, donde cobra alrededor de $1.500.000 por mes, al límite de lo que necesita una familia tipo para superar la línea de la pobreza.
"Nunca quise estar en el veraz. Trabajo, trabajo, trabajo, y hasta a veces metía más horas para hacer un poco más de plata, para que no nos falte la comida por mis hijos y por mi señora”, dijo entre lágrimas, en diálogo con Todo Noticias.
Esteban, que llegó a Liniers acompañado por uno de sus hijos y se arrodilló frente a San Cayetano para pedirle ayuda, contó que su situación se agravó en los últimos meses producto de un problema de salud. "Tuve una operación de una hernia que tuve, y estuve parado casi tres meses", señaló. Fue durante ese período que cobró solo una parte de su salario y, ante la necesidad de afrontar los gastos cotidianos, él y su familia comenzaron a recurrir a préstamos.
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Al principio, pidió algunos créditos para cubrir las necesidades básicas. Luego, tomó nuevos préstamos para intentar cancelar las primeras deudas. Con el paso del tiempo, los intereses y los aumentos del alquiler profundizaron el problema. "Yo estoy pagando dos millones de pesos por mes", detalló. Entre él y su esposa, ambos acumularon una deuda que ronda los $26 millones.
Separación y desalojo
El dramatismo en su relato aumenta al contar que, producto de todos estos elementos, el vínculo con su esposa se degradó, al punto de decidir separarse recientemente. "A raíz de esto, como todo pareja, entre discusión y todo, el lunes nos separamos", apuntó.
Y como si esto fuera poco, a su compleja situación económica y familiar se suma que la próxima semana debe abandonar la casa donde vive con su familia. "Nosotros tenemos que dejar la llave el 14. No sé a dónde ir a vivir", agregó.
Su desesperación lo llevó incluso tener que deslizarle a su jefe la posibilidad de buscar techo en su propio trabajo: "Hablé con mi supervisor a ver si puedo ir a dormir a mi trabajo".
Durante la entrevista en la puerta del Santuario de San Cayetano, Esteban dejó información de su alias para quien quiera colaborar con él: nelson.968.camino.mp. "Yo no sé dónde voy a ir ahora, pero tengo fe de que me va a ayudar", lanzó.
