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La especie que desapareció en los 60 y hoy es clave para el ecosistema

Tras casi cinco décadas de un ambicioso programa en Israel, entre 500 y 600 asnos salvajes habitan el desierto del Néguev, transformando el paisaje y favoreciendo la biodiversidad.

11 de agosto, 2026 | 20.32
Néguev.

En la década de 1960, el asno salvaje original del desierto del Néguev desapareció, dejando un vacío ecológico importante en esta región de Israel. Para revertir esta situación, las autoridades trasladaron ejemplares de una subespecie proveniente de Irán y comenzaron un programa de recuperación que hoy se considera un verdadero éxito ambiental.

La historia de esta restauración arrancó en 1982 con la liberación de 28 ejemplares en Ein Saharonim, dentro del cráter Ramón. Entre 1992 y 2005, se incorporaron nuevos animales para aumentar la diversidad genética y fortalecer la población. A 44 años de aquel inicio, se estima que entre 500 y 600 asnos salvajes viven en las montañas del Néguev, consolidando un proyecto ejemplar para la conservación de la fauna.

Características de una especie indomable adaptada al desierto

El asno salvaje del Néguev es considerado el 'abuelo' de los burros domésticos, pero a diferencia de sus parientes domesticados, es prácticamente indomable. Se trata de una subespecie adaptada al desierto, con pelaje grisáceo y orejas largas para disipar el calor. Puede sobrevivir largos períodos sin agua y su dieta incluye arbustos resistentes.

La Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel destaca que este programa no solo buscaba restaurar el equilibrio ecológico, sino que terminó demostrando que la fauna puede ser un motor clave para regenerar ecosistemas sin la necesidad de una intervención humana constante.

Ingenieros del ecosistema: regeneración del suelo y germinación

Los investigadores observaron que el comportamiento de los asnos favorece la recuperación de la vegetación y la conservación de la humedad del suelo, lo que a su vez ayuda a otras especies a sobrevivir en el árido desierto.

El asno salvaje del Néguev desapareció en la década de 1960.

Al excavar el suelo compacto en busca de agua, estos animales crean pequeñas fosas que retienen la humedad y facilitan la germinación de nuevas plantas. Además, se alimentan de arbustos resistentes y plantas espinosas típicas del desierto, y al defecar, dispersan semillas protegidas en un estiércol rico en nutrientes y humedad. Esto protege las semillas del calor extremo y de los insectos, aumentando sus chances de brotar con las lluvias escasas.

Cavan pozos que retienen agua y facilitan la germinación de plantas.

Creadores de oasis en pleno período de sequía

Durante las épocas de sequía, los asnos usan sus patas para cavar pozos en cauces secos hasta alcanzar agua subterránea. Estas fosas no solo les permiten beber, sino que también se convierten en oasis temporales indispensables para aves, zorros, lagartos y otros mamíferos que habitan el desierto.

Este programa de recuperación del asno salvaje en el Néguev es un claro ejemplo de cómo una especie puede jugar un rol decisivo en la restauración natural y la biodiversidad, demostrando que la naturaleza puede recuperarse si se le da la oportunidad adecuada.