Volvió después de 70 años: el momento en que liberaron un para revivir una especie extinta

Umit, una tigresa de Amur, fue liberada en Kazajistán para impulsar un proyecto de reintroducción del tigre del Caspio, extinto por la caza y la destrucción ambiental. 

05 de agosto, 2026 | 20.44

Umit, una tigresa de Amur, fue liberada en la Reserva Natural de Ile-Balkhash, en Kazajistán, como parte de un ambicioso proyecto para reintroducir al tigre del Caspio, una especie que desapareció en Asia Central durante el siglo XX.

Los tigres del Caspio se extinguieron debido a la caza intensiva, la pérdida de su hábitat natural y la desaparición de sus presas, lo que afectó la biodiversidad de la región. La liberación de Umit representa un paso clave para restaurar esta población felina.

Un hito histórico tras una década de preparación

El ministro de Ecología de Kazajistán, Yerlan Nyssanbayev, explicó que los tigres de Amur y del Caspio están estrechamente relacionados, por lo que Umit podrá adaptarse sin mayores problemas a su nuevo entorno. “Este es un día histórico. Estamos comenzando la implementación del proyecto de reintroducción del tigre del Caspio. Los preparativos han estado en marcha durante mucho tiempo, durante 10 años”, señaló.

Este proyecto no solo busca recuperar una especie, sino también restaurar el ecosistema completo. Nyssanbayev destacó: “La larga cadena de biodiversidad está compuesta por diversas especies de plantas y animales, y la pérdida de cualquier especie puede provocar procesos irreversibles”.

Restauración del ecosistema y plan a largo plazo

Umit es una de las cuatro tigresas de Amur que se trasladaron desde Rusia a Kazajistán para este programa de recuperación. La liberación de las otras tres dependerá de cómo evolucione Umit en su nuevo hábitat, que, aunque difiere del ruso, coincide con el territorio que una vez habitó el tigre del Caspio.

A pesar de ser un superdepredador sin competidores naturales, los tigres de Amur son vulnerables a la reducción de sus presas por la actividad humana. Por eso, Nyssanbayev advirtió que la recuperación de una población sostenible en Asia Central demandará décadas y que el proyecto continuará por al menos 25 años más.

Cabe mencionar que Umit no llega sola. Para que el tigre pueda quedarse, los científicos vienen trabajando hace años en recuperar las especies que le sirven de alimento. El ciervo de Bukhara, el kulán y los jabalíes ya están siendo reintroducidos en la reserva, porque sin ellos el depredador no tendría qué cazar. Liberar a Umit es solo el principio de un plan que ya lleva una década y que recién dará frutos dentro de varias generaciones.