Quienes enfrentan problemas con moho en las paredes saben que simplemente limpiar las manchas oscuras o volver a pintar no siempre es suficiente. Si la fuente de humedad sigue presente, el moho puede regresar rápido, provocando además malos olores, desprendimiento de pintura y daños en muebles u objetos cercanos. Para esto, hay un truco infalible que te puede solucionar los problemas.
Una solución efectiva para ciertos casos es la instalación de membranas o barreras antihumedad en las paredes. Estos sistemas funcionan limitando el paso del agua o del vapor de agua, aunque su éxito depende de un aspecto fundamental: identificar correctamente de dónde proviene la humedad.
En general, las membranas antihumedad buscan crear una barrera que impida que el agua o el vapor atraviesen sectores específicos de la vivienda. Dependiendo del tipo de producto y cómo se instale, pueden formar parte de la solución frente a filtraciones o problemas relacionados con la humedad.
El propósito principal es evitar que el agua llegue a las capas internas del muro o que la humedad avance hasta la superficie visible. Así, se protege el revestimiento y se reducen las condiciones propicias para la aparición de manchas y hongos. No obstante, no todas las membranas cumplen la misma función. Algunas están diseñadas para impermeabilizar frente al agua líquida, mientras que otras actúan como barreras o retardadores del paso del vapor de agua.
Controlar la humedad, la clave para evitar el moho en las paredes
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) destaca que “la clave para contrarrestar el crecimiento del moho dentro de una vivienda es controlar la humedad”. Esto implica entender cómo el agua puede ingresar a una pared: ya sea por filtraciones externas, pérdidas en cañerías, humedad ascendente desde el suelo o condensación del vapor sobre superficies frías.
Esto es importante, ya que cuando las esporas de moho se encuentran con una superficie húmeda, comienzan a proliferar. Por eso, limpiar solo la mancha visible sin atacar la causa del problema suele ser una solución temporal que no evita que el moho vuelva.
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En los casos adecuados, colocar una membrana puede impedir que la humedad ingrese o avance, reduciendo así las condiciones que favorecen la aparición del hongo. Sin embargo, por los motivos antes mencionados, es fundamental elegir el tipo correcto según el origen específico del problema para que la solución sea efectiva y duradera y no un parche temporal.
