"Terroristas enemigos de Messi": la exótica "campaña anti argentina" de Milei

El Gobierno retoma una lógica propagandística que remite al Proceso para construir nuevos enemigos internos, mientras articula negocios estratégicos y una narrativa importada sobre terrorismo, seguridad y disputa cultural. 

11 de julio, 2026 | 11.11

En España, usar camiseta de la selección nacional de fútbol implica adherir al franquismo. En Colombia, el electo presidente Abelardo De la Espriella hizo campaña disfrazado de futbolista. En Brasil, el bolsonarismo se apropió de la camiseta verdeamarela como estandarte de campaña. La histórica propensión de la derecha a creerse "la patria" adquirió rasgos futboleros a medida que la élite fue colonizando un evento de raíz popular. Como se manifiesta desde hace tiempo en las canchas locales, y se expresó con nitidez en el Mundial 2026, el fútbol es la más reciente apropiación cultural de la élite sobre las mayorías populares, condenadas a mirar por tele mientras los más acaudalados disfrutan de una tiktokera experiencia VIP.

Ensamblado en esa factoría, Javier Milei sigue a rajatabla el manual diseñado por la élite transnacional que codicia los recursos naturales y estratégicos de la Argentina. Los magnates tecnológicos y el gobierno de Donald Trump impulsan una réplica farsesca del modelo implantado en los setenta a sangre y fuego en América Latina a través de dictaduras formadas en la Escuela de las Américas. En la nueva versión, las comunicaciones digitales reemplazan a las balas, pero el método de ataque, persecución, acoso y propaganda se descarga contra todo quien se atreva a cuestionar el "sentido del viento", eufemismo que busca presentar como inexorable el rumbo político y económico que en Argentina gerencia Javier Milei.

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El manual importado

El pasado 9 de julio, en el Día de la Independencia argentina, el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio convocó a más de sesenta países, entre ellos Argentina, a una cumbre en Washington para coordinar una respuesta contra lo que la Casa Blanca bautizó como el "resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda". El encuentro, previsto para el 15 de julio, actualiza una estrategia antiterrorista firmada por Trump en mayo, orientada a organizaciones descritas como "antiestadounidenses, anarquistas o asociadas con Antifa". Según consignó el Washington Post, diplomáticos europeos temen que la Casa Blanca amplíe la definición legal de organización terrorista para vigilar ciudadanos propios y ajenos.

Es la vieja fórmula reconvertida en jerga de seguridad nacional del siglo XXI. Durante el Plan Cóndor, la Escuela de las Américas formó a los cuadros militares que ejecutaron el terrorismo de Estado en el Cono Sur bajo la excusa de contener el comunismo. Hoy la etiqueta cambia de nombre pero conserva la función: correr el cerco de lo punible para que la protesta social, el activismo climático o la crítica periodística queden del lado de la amenaza. El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, describió el fenómeno como "una amenaza antigua que resurge con fuertes vínculos transnacionales", frase que coloca bajo el paraguas antiterrorista a organizaciones de izquierda en plena reconfiguración geopolítica sobre los recursos de América Latina, entre ellos el litio, el gas de Vaca Muerta y el petróleo del Atlántico Sur argentino.

Operaciones y falacias

Milei incorporó esa gramática a su propio terreno de disputa, el futbolístico. Según reveló El Destape, en Casa Rosada existe una orden de sostener lo que definieron como "la falacia del hombre de paja" contra el peronismo: instalar que la Selección está emparentada con el propio Milei y no con el kirchnerismo, para atribuirle a ese espacio un supuesto rechazo hacia Messi y el plantel campeón. El sector de Santiago Caputo, con el liderazgo del influencer Daniel Parisini, más conocido como “Gordo Dan”, empujó esa idea en redes. Tras el triunfo agónico ante Egipto, Parisini tuiteó: "Les duró poco la alegría a los kukitas". En paralelo, Caputo afirmó que "las fuerzas del cielo operan de maneras misteriosas", adjudicando el triunfo al “aura” libertario.

La avanzada manipuló comentarios críticos a determinadas posturas políticas de la selección y su capitán como prueba de una "campaña" contra el plantel. Las mentadas "pruebas" compilan un desafortunado comentario de la actriz Florencia Peña sobre la salud del padre de Messi con observaciones sobre las posturas públicas adoptadas por los jugadores frente a reclamos sociales masivos o, más cerca en el tiempo, la presencia del capitán en la Casa Blanca junto al presidente Trump en medio del genocidio en Gaza.

El mensaje fue replicado por legiones de trolls y bots en redes sociales -se investiga la presunta participación del "Equipo Jorge", un grupo de ciberataque político coordinado desde Israel-, y por portavoces paraoficiales como Eduardo Feinmann, Luis Majul y Jonatan Viale. El Presidente reforzó la maniobra en persona: ofreció ceder la Casa Rosada al plantel en caso de consagrarse campeón, con la condición de que ningún funcionario asista ese día, un gesto en espejo con el faltazo de la Selección a la Rosada en 2022, cuando gobernaba Alberto Fernández. También elogió a Messi con una retórica que excede el fanatismo futbolero, al describirlo como una figura "seis desvíos estándar por encima de la media" y fulminar a dirigentes y periodistas kirchneristas por críticas pasadas al capitán.

El mecanismo tuvo una deriva caricaturesca cuando Feinmann, tras asegurar al aire que detesta a los mexicanos y difundir una versión luego desmentida sobre amenazas del crimen organizado contra Ecuador, fue calificado de "pseudoperiodista" y aliado de la derecha mexicana por la presidenta Claudia Sheinbaum: la épica futbolera convertida en excusa para blindar voces afines mientras cualquier crítica se caracteriza como retórica enemiga.

Fabricar enemigos

Los números, por el momento, cuestionan la eficacia de la maniobra. Un informe de Reputación Digital sobre 162.000 menciones digitales entre el 1 y el 8 de julio detectó que, cuando el Gobierno o Milei aparecen en la conversación futbolera, el sentimiento neto cae a valores muy negativos: 80,5 puntos bajo cero para el Gobierno, 66,9 para Milei, mientras la Selección y Messi superan el setenta por ciento de aprobación. La consultora concluyó que emparentar críticas al Presidente con supuestas campañas kirchneristas contra Messi no logró trasladar apoyo político, porque se trata de "dos universos separados".

La construcción de adversarios no se detuvo en la política local. El equipo de comunicación digital de la Casa Rosada, con Juan Pablo Carreira y el propio Parisini bajo el paraguas de Fuerzas del Cielo, amplificó durante el Mundial mensajes racistas e islamófobos contra selecciones africanas y árabes. Para un artículo de Marta Dillon en El Destape, la socióloga Mercedes Máspero, de Sentimientos Públicos, registró picos de 340.215 comentarios negativos contra el país en la conversación digital global en un solo día, con plantillas automatizadas que repiten en varios idiomas la fórmula "disgusting human beings" para la Argentina.

En esa misma conversación reapareció el eufemismo de "refugio" que en el siglo pasado camufló la llegada de jerarcas nazis al país y que hoy reivindica Peter Thiel, empresario tecnológico aliado de la Casa Blanca, quien en el manifiesto de Palantir, publicado en abril, calificó de prescindibles a las culturas que "no aportaron nada a la humanidad". Palantir, dedicada al software de vigilancia masiva para agencias de seguridad, es la misma clase de herramienta que sostiene la ampliación del concepto de terrorismo que impulsa Rubio: infraestructura digital para vigilar al enemigo interno que antes garantizaban los cuadros de la Escuela de las Américas.

Javier y Karina Milei agasajaron a los hermanos Mas, dueños de Messi en el Inter Miami y de la constructora Pumpco, elegida para la mayor obra petrolera del lustro.

Negocio redondo

La retórica pretende naturalizar la concesión de negocios llave en mano a “aliados” contra el enemigo común. Con Estados Unidos y sus empresas a la cabeza, claro está. El mismo 9 de julio en que Rubio convocaba su cumbre, el consorcio YPF-ENI-XRG adjudicó el gasoducto troncal de Argentina LNG a la alianza entre la estadounidense Pumpco y la italiana Bonatti, con la argentina Contreras Hermanos como socio local. La obra, de 527 kilómetros entre Vaca Muerta y la costa rionegrina, moviliza una inversión que supera los tres mil millones de dólares y es, según medios especializados, el mayor contrato de ductos en la historia energética argentina.

Un elemento que conecta ambos planos: Pumpco. La firma pertenece al empresario propietario del Inter Miami, el club que albergó a Messi tras dejar el PSG. En resumen: en la misma semana en que el Gobierno construye a Messi como símbolo intocable, una compañía ligada a su club se queda con una obra estratégica sobre los recursos energéticos argentinos, mientras Techint-Sacde, de Paolo Rocca, vuelve a quedar afuera de una licitación de Vaca Muerta, como ya había ocurrido con el gasoducto San Matías y los caños de Southern Energy, ganados por la india Welspun, un resultado que generó un cruce público entre Rocca y Milei.

Según reconoce el propio Gobierno, la etapa superadora del entreguismo en curso es el Super RIGI, una ampliación del régimen de incentivo para grandes inversiones que, según el Presidente, tiene más de 150.000 millones de dólares comprometidos. El esquema, pensado para blindar durante décadas los beneficios impositivos y cambiarios de los grandes capitales extranjeros, sostiene el mismo modelo de extracción que la retórica antiterrorista busca proteger de cualquier cuestionamiento social.

"Muchos de los terroristas se disfrazan de periodistas para tener una protección especial y abusar de privilegios que tienen los periodistas para hacer actos terroristas", disparó Milei el viernes en una entrevista radial, remarcando la pretendida asociación automática entre crítica, oposición y desestabilización. El resultado de esa alquimia es una comunidad nacional construida sobre tensiones que el país no tenía. Travestir de orgullo nacional la entrega de recursos a aliados que contribuyen a luchar contra “enemigos” religiosos, políticos, económicos y sociales construidos para fragmentar una sociedad pauperizada. Terroristas, comunistas, kukarachas: la deshumanización es fundamental para justificar la supresión del oponente. Es historia repetida, pero no por eso menos fatal.

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Adrián Murano

Nació en el barrio porteño de Villa Urquiza, en 1973. Egresado de la escuela de periodismo Taller Escuela Agencia (TEA), lleva 30 años desarrollando el oficio de periodista en radio, gráfica y tevé.
En radio trabajó en las radios América, La Red, Del Plata y Somos Radio, entre otras emisoras, donde cumplió tareas como productor, columnista y animador. En la actualidad conduce Verdades Afiladas, en el mediodía de El Destape Sin Fin, de Buenos Aires.

En televisión fue columnista político en las señales de noticias A24 y CN23, participó de ciclos periodísticos en la Televisión Pública, y condujo el programa de entrevistas Tenemos Que Hablar (#TQH).
Escribió sobre actualidad política y económica en Noticias, Veintitrés, Poder y Perfil, entre otros, donde cumplió tareas como cronista, redactor y editor.

En la última década ejerció la secretaría de Redacción en el diario cooperativo Tiempo Argentino. En la actualidad escribe y edita en El Destape.

Publicó los libros de investigación periodística Banqueros, los dueños del poder (Editorial Norma) y El Agitador, Alfredo de Angeli y la historia secreta de la rebelión chacarera (Editorial Planeta).