En medio del conflicto entre Irán y Estados Unidos, empiezan a llamar la atención otros puntos del mapa que suelen pasar desapercibidos, como Omán. El país, en realidad, ha sido un el gran "mediador silencioso" de la región que siempre está al borde de estallar. Dónde se encuentra exactamente y cuál es su relevancia estratégica.
A dónde queda exactamente Omán: su ubicación en el mapa
Omán se encuentra en el extremo sureste de la península arábiga. Limita al noroeste con los Emiratos Árabes Unidos, al oeste con Arabia Saudita y al suroeste con Yemen. Pero lo más importante es su salida al agua: tiene una costa larguísima que da al Mar Arábigo y al Golfo de Omán.
Un dato curioso es que Omán tiene un pequeño territorio separado del resto del país llamado Musandam, que está justo en la punta de la península. Su ubicación es clave para el comercio mundial, ya que controla parte del Estrecho de Ormuz, el paso por donde circula gran parte del petróleo que mueve al planeta. Su capital es Mascate, una ciudad que combina la modernidad con una arquitectura.
Un breve repaso por su historia: del comercio a la independencia
La historia de Omán tiene miles de años, el país tiene una tradición de navegación y comercio que se remonta a miles de años. Durante siglos, fueron los amos de las rutas comerciales del Océano Índico. En el siglo XIX, Omán era un imperio tan poderoso que su capital llegó a estar en Zanzíbar (en la costa de África) y controlaba territorios que hoy pertenecen a Irán y Pakistán.
A diferencia de otros países vecinos que fueron colonias directas, Omán mantuvo una relación de protectorado con Gran Bretaña, pero siempre conservando su autonomía. El gran salto hacia la modernidad ocurrió en 1970, cuando el sultán Qabus bin Said tomó el poder y transformó un país que estaba prácticamente aislado y sin infraestructura en una nación moderna, utilizando los ingresos del petróleo para construir escuelas, hospitales y rutas, pero sin perder esa esencia tranquila que tanto lo caracteriza.
Tras la muerte de Qabus en 2020, el mando quedó en manos de su primo, el sultán Haitham bin Tariq. Él es quien lleva las riendas del país actualmente, siguiendo una línea de continuidad y estabilidad. Su gestión se enfoca en la "Visión 2040", un plan para que la economía no dependa solo del petróleo y se abra más al turismo y la tecnología.
En cuanto a la política internacional, Omán busca mantenerse neutral y juega un papel que es clave para la paz: habitualmente es un puente y mediador para negociaciones secretas entre países que están enemistados y no recurren al diálogo, como Estados Unidos e Irán. Frente al conflicto actual en Gaza y las tensiones regionales, Omán busca el equilibrio ya que apoya formalmente la causa palestina, pero mantiene la diplomacia de bajo perfil.
