Las cámaras que nuclean al sector comercio, uno de los más castigados durante el gobierno de Javier Milei, salieron a rechazar la reforma tributaria que el Fondo Monetario Internacional (FMI) propuso la semana pasada, al advertir que sería todavía más regresiva para el consumo local, que ya viene en baja desde hace meses.
En las últimas horas, se expresaron tanto la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), que nuclea a las compañías más grandes del rubro, como la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que agrupa mayoritariamente a empresas pymes del sector comercial. "La CAC apoya la gradual reducción y supresión de impuestos y la simplificación del sistema tributario llevada a cabo por el Gobierno Nacional, realizadas en el marco de un equilibrio fiscal inédito en la historia reciente del país", recordó la entidad que conduce Mario Grinman en un comunicado que difundió este martes, y agregó que considera "necesaria una reforma tributaria integral que permita niveles menores de presión impositiva".
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Sin embargo, la CAC salió a rechazar de manera directa la reforma impositiva pedida por el Fondo. "En las actuales circunstancias, considera inapropiada la propuesta realizada por el FMI de basar esa futura reforma en la ampliación de la base de contribuyentes del Impuesto a las Ganancias y en un incremento del impuesto simplificado (Monotributo) incluyendo la transferencia de sujetos adheridos al Régimen General para financiar la reducción de tributos distorsivos (Impuesto sobre Créditos y Débitos en Cuentas Bancarias, Derechos de Exportación)".
El contexto no es otro que la caída del salario real de los últimos meses, que la cámara reconoce pese a su respaldo general a las políticas del Gobierno: "La CAC entiende que, sin un incremento de los ingresos personales, una mayor presión
tributaria sobre los trabajadores en relación de dependencia sólo reduciría los niveles de consumo, de por sí amesetados en los últimos meses, ahogando una recuperación de la que comienzan a observarse los primeros síntomas".
Del mismo modo, la CAC anticipó que "un incremento significativo del Monotributo no sólo provocaría una situación similar a la arriba descripta, sino que también llevaría a un aumento de la informalidad, generando un efecto contrario al del aumento de la recaudación que se procura obtener".
Por su parte, la CAME afirmó que la reforma impositiva que pide el FMI “recae principalmente sobre los asalariados y el consumo doméstico”. Además, sostuvo que “son reformas regresivas que reducen el poder adquisitivo de los trabajadores y encarecen la formalidad para los sectores de menores ingresos, sin tocar ninguno de los impuestos distorsivos estructurales que verdaderamente frenan la inversión, la producción y el empleo formal en la Argentina”.
Según CAME, el diagnóstico del FMI deja de lado la carga tributaria subnacional, al advertir que “es donde reside el nudo fiscal más dañino para la actividad económica: el impuesto sobre los ingresos brutos y las tasas retributivas de servicios municipales”
La caída del consumo y la recaudación
Los temores de la CAC y la CAME se dan frente a la posibilidad de que se empeore todavía más el escenario de retracción del consumo de los últimos meses, que se profundizó desde inicios de 2026. La consultora Scentia precisó que el consumo masivo (de alimentos, limpieza e higiene) cayó durante abril un 3,8% interanual, encadenando la cuarta baja consecutiva. En el acumulado del año, las ventas llevan una baja del 3,3% frente al mismo período de 2025 tomando en cuenta todos los canales (supermercados, almacenes de barrio, farmacias, comercio electrónico y kioscos).
Lo mismo ocurre con las ventas de las pymes medidas por la propia CAME. La entidad precisó que en abril pasado el consumo minorista en los comercios de todos los rubros cayó un 3,2% interanual, concatenando once descensos seguidos.
Este panorama se vio directamente reflejado en la recaudación real, que cayó por nueve meses seguidos entre agosto de 2025 y abril de 2026. La racha se cortó recién en mayo último, pero por motivos puramente estacionales: estuvo traccionada solo por el vencimiento de las liquidaciones juradas del impuesto a las Ganancias de todos los meses previos.
Al contrario, incluso en mayo el IVA volvió a caer en términos reales, al ubicarse al menos dos puntos debajo de la inflación esperada, arrastrando así diez meses consecutivos a la baja y sin perspectivas claras de recuperación.
La reforma tributaria que pide el FMI
En este marco, al FMI le preocupa lógicamente el sostenimiento del superávit fiscal y la capacidad de repago argentino de la deuda externa. El problema es que la reforma tributaria que propone no deja de ser, como advierten la CAC y la CAME, fuertemente regresiva.
Ello se debe a que el Fondo considera que el país debe dejar de gravar impuestos considerados "distorsivos" por comprometer de manera más bien directa la actividad económica y el ingreso de dólares genuinos para el país, como el impuesto al cheque y las retenciones.
El organismo de crédito realizó estas "propuestas" en un documento denominado "Temas Seleccionados" (Selected Issues), paralelo al Staff Report. Es decir, formalmente se trata de meras recomendaciones que Argentina podría no implementar sin comprometer el acuerdo. Sin embargo, constituyen una obvia presión pública de parte del organismo hacia el Gobierno.
Por eso, Javier Milei y Luis Caputo, sin demasiado asco, ya comenzaron a hacerle caso al FMI y, un día antes de la difusión del documento, anunciaron una baja de retenciones a los granos, entre ellos la soja a partir de enero de 2027.
Esto hace prever que el Gobierno también podría hacerle caso a las demás "propuestas" del Fondo. Que, por supuesto, apuntan a compensar la menor recaudación obtenida de sectores ricos con un gravamen más amplio a sectores generales de la población.
Por un lado, el FMI advirtió que el impuesto a las Ganancias grava actualmente a menos del 1% de los asalariados, y pidió aumentar esa cifra a un 20%. En paralelo, reclamó un incremento del monotributo, que implicaría que una gran cantidad de contribuyentes pasen al Régimen General y comiencen a tributar mayores impuestos.
Frente a una caída persistente del salario real privado formal y del salario público durante los últimos meses, la solución del FMI es un ajuste mayor a los trabajadores. El círculo vicioso sobre la baja del IVA y la recaudación podría no tener fin.
