La crisis no cede: la actividad económica sigue en un escenario de recesión con caída del empleo

El indicador de actividad registró en marzo su primera caída del año incluso en sectores que venían traccionando una supuesta recuperación. El número de asalariados privados registrados acumula 10 meses consecutivos de caída.

06 de mayo, 2026 | 13.58

El nivel de actividad económica, incluyendo todas las variables cuantitativas, registró en marzo su primera caída mensual en lo que va del año, en un contexto en el que los indicadores que venían mostrando cierta recomposición comenzaron a perder impulso y volvieron a predominar señales de debilidad en variables clave como el empleo, el consumo y la recaudación. De acuerdo con el Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG), elaborado por el Centro de Investigación del Ciclo Económico (CICEc), la actividad retrocedió un 0,1 por ciento respecto de febrero, mientras que, en la comparación interanual, la contracción alcanzó el 1,3 por ciento. 

Si se toma en cuenta la serie completa de los últimos dos años, la actividad muestra una clara situación de estancamiento y se acerca a una nueva recesión. El dato de marzo quiebra una corta secuencia de dos meses consecutivos de crecimiento en el inicio de 2026 y vuelve a a descartar un posible rebote que el Gobierno libertario promociona como evidencia de una supuesta salida de la recesión. Si bien el nivel de actividad de marzo se ubica un 0,4 por ciento por encima de diciembre, todavía se encuentra un 1,4 por ciento por debajo del máximo relativo alcanzado en abril de 2025, lo que sugiere que el proceso de recuperación, además de irregular, todavía no logra consolidar un sendero sostenido.

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El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG) presentó una variación mensual del -0,1 por ciento en marzo, constituyendo el primer dato negativo en lo que va del año”, señaló el informe del CICEc, que advierte que el resultado responde a una combinación de factores que afectaron de manera simultánea a distintos sectores. El documento remarcó que “durante marzo la mayoría de los indicadores tuvieron desempeño negativo”, en un escenario en el que se acumularon problemas climáticos, retrocesos en la industria y persistencia de variables estructurales en deterioro.

El desglose de los componentes del índice muestra con claridad la tan mencionada heterogeneidad de la dinámica económica. Siete de los diez indicadores relevados presentaron caídas en términos mensuales, mientras que sólo tres lograron avanzar, lo que refleja un deterioro bastante extendido en la economía. En la comparación interanual, además, casi todas las series se ubicaron por debajo de los niveles de marzo del año pasado, con excepciones puntuales en el sector agrícola y en la construcción.

Uno de los factores que incidió en el resultado general fue el freno en la actividad agrícola, que venía funcionando como uno de los principales motores del repunte en los meses previos. Luego de cinco meses consecutivos de crecimiento y de haber alcanzado un máximo histórico en febrero, las labores agrícolas cayeron un 4,3 por ciento en marzo, afectadas por excesos hídricos severos, particularmente en la provincia de Buenos Aires. El informe señaló que esta caída se explica por “retrasos en las labores agrícolas por el exceso de lluvias”, aunque aclaró que, en términos interanuales, el sector mantiene un desempeño positivo, con un incremento del 22,1 por ciento.

La industria y el empleo siguen en el tobogán

La industria, por su parte, volvió a mostrar señales de fragilidad luego de una recuperación incipiente en los primeros meses del año. En marzo, la producción industrial registró una caída del 0,4 por ciento mensual, mientras que en la comparación interanual acumula una contracción del 5,7 por ciento. El informe advirtió que, si bien algunos sectores con mayor competitividad continúan mostrando un desempeño favorable, como alimentos y bebidas o refinación de petróleo, el peso de las ramas más rezagadas terminó inclinando el resultado general hacia el terreno negativo. En particular, mencionó que “en las últimas mediciones tuvieron mayor preponderancia las ramas en las cuales la recuperación todavía no se hace presente –caucho y plástico, metalmecánica, textiles, prendas de vestir, entre otras–”.

En contraste, la construcción aparece como uno de los pocos sectores con variación positiva en marzo, con un crecimiento del 1,2 por ciento mensual y del 2,8 por ciento interanual. Este repunte le permite aliviar una situación de estancamiento que se arrastraba desde comienzos de 2025, aunque el propio informe aclaró que el nivel de actividad del sector todavía se mantiene “alrededor de un 20 por ciento por debajo de los máximos previos”. Otro indicador que mostró cierta recuperación es el de patentamientos de vehículos nuevos, con una suba del 2,1 por ciento mensual, en un contexto favorecido por la baja de tasas de interés y cierta estabilidad cambiaria. Sin embargo, la comparación interanual continúa siendo negativa, con una caída del 3 por ciento, lo que evidencia que la mejora todavía no alcanza para compensar el deterioro previo.

En el frente externo, las importaciones de bienes registraron un segundo aumento consecutivo, del 0,6 por ciento mensual, aunque el informe advirtió que el indicador continúa en una zona recesiva en términos de tendencia, con una caída interanual del 5,6 por ciento. Las exportaciones, en cambio, mantienen un desempeño más sólido, lo que contribuye a sostener un saldo comercial positivo en niveles similares a los mejores meses de 2024. Más allá de estos datos puntuales, el informe volvió a poner el foco en dos variables que aparecen de manera recurrente como los principales condicionantes de la recuperación: el empleo y el consumo.

En el caso de las ventas minoristas, se estimó una caída del 0,3 por ciento mensual en marzo, que revierte la leve mejora observada hacia fines de 2025, mientras que en la comparación interanual la contracción alcanza el 8,9 por ciento. El documento destaca que “la caída de las ventas en centros de compras más que compensó leves subas en las ventas en supermercados, autoservicios mayoristas y comercios de electrodomésticos y artículos del hogar”, lo que refleja una dinámica de consumo fragmentada y sin un patrón claro de recuperación.

El mercado laboral, en tanto, continúa mostrando un deterioro sostenido. El número de asalariados privados registrados acumula diez meses consecutivos de caída, con una baja del 0,1 por ciento mensual en marzo y del 1,9 por ciento en términos interanuales, lo que equivale a unos 120 mil puestos menos en comparación con el mismo mes del año pasado. A esto se suma una caída en la tasa de entrada al mercado laboral del 0,5 por ciento mensual, que interrumpe una breve recuperación previa. Los salarios tampoco logran consolidar una mejora en términos reales. Según el informe, la remuneración bruta total de los trabajadores registrados cayó un 0,4 por ciento en marzo y acumula una baja del 2,4 por ciento en los últimos doce meses.

El relevamiento del CICEc advirtió que "la aceleración de la tasa de inflación puso un freno en la leve recuperación de los salarios que se había observado en los primeros dos meses del año”, lo que refuerza la idea de que el repunte de la actividad encuentra límites en la capacidad de consumo. Como resultado, la recaudación tributaria, otro de los indicadores que había mostrado cierta recomposición, también exhibe señales de asfixia, lo que habilita al Gobierno a constantes ajustes en el gasto que ralentizan aún más la actividad.

En marzo la recaudación registró una variación prácticamente nula, del -0,02 por ciento, y acumula una caída del 6,8 por ciento en términos interanuales. El informe indicó que “la baja de la recaudación por impuestos internos (DGI) no logró ser compensada totalmente por el incremento mensual de la recaudación por impuestos aduaneros (DGA)”, lo que sugiere que la debilidad de la demanda interna sigue teniendo un impacto directo sobre los ingresos fiscales.