En el contexto de una crisis del consumo que no cesa, el gerente general de los supermercados La Anónima, Nicolás Braun, afirmó que el sector supermercadista está teniendo severas dificultades para sostener su rentabilidad. "A los supermercados nos está costando mucho ser rentables o tener buena rentabilidad", advirtió Braun, e insistió: "Aunque mucha gente no lo debe creer, hoy como cadena de supermercado que trabaja en la informalidad es muy difícil tener rentabilidad".
En ese sentido, comparó el sector a nivel local con el supermercadismo en otros países de la región. "Cuando lo comparás en términos relativos con cómo le va a los supermercados en Uruguay, Chile, Brasil o México en el mundo, a nosotros (en Argentina) nos va muy mal", aseguró. De todos modos, aclaró que la situación de La Anónima todavía no es tan grave como para funcionar a pérdida. "Todavía somos rentables, como porcentaje sobre la venta y también como retorno de la inversión", señaló Braun en una entrevista con Rosendo Grobocopatel.
El empresario dio como ejemplos los casos de otras cadenas de supermercados que se fueron o planearon irse del país. "Por eso es ha ido Walmart como se fue, o Carrefour se está yendo", comentó. En rigor, Carrefour anunció el año pasado que planeaba vender sus activos e irse de Argentina, pero, la semana pasada, sus directivos en Francia dieron a conocer que ninguna oferta les había resultado satisfactoria, por lo que resolvieron permanecer en el país y tratar de recuperar los márgenes de ganancia del negocio.
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La crisis en La Anónima
La cadena de supermercados La Anónima atraviesa un escenario complejo marcado por dos factores centrales: una crisis en sus ventas y un fuerte incremento en el nivel de incumplimiento de pago por parte de los consumidores.
De acuerdo con su balance más reciente, la compañía contabilizó pérdidas por créditos incobrables por $19.255 millones, muy por encima de los $2.830 millones informados un año atrás, un dato que expone el deterioro de la situación económica de los clientes, según informó Ámbito Financiero.
El segmento supermercadista, responsable del 87,39% de los ingresos de la firma, registró una baja del 4,22% en sus ventas, a pesar de que durante el período se inauguraron nuevas bocas en Reconquista, Resistencia, Fernández Oro y San Patricio del Chañar.
De este modo, el resultado operativo sufrió una contracción del 46%, al pasar de $22.246 millones a $12.001 millones, como consecuencia del incremento de los costos y salarios —que subieron 9,77% interanual— y del menor margen del negocio de supermercados. En cuanto al resultado final, la empresa obtuvo una ganancia neta de $9.709 millones, equivalente al 0,65% de la facturación, por debajo del 1,71% registrado en el ejercicio previo.
