El expolicía acusado de adulterar los Cuadernos dijo que Stornelli fue a su casa y lo llevó en su auto a declarar con Bonadío porque la causa se caía

Jorge Bacigalupo, el sargento retirado de la Policía Federal acusado de adulterar los anotadores, declaró como testigo este jueves en el juicio de los Cuadernos y sorprendió con más de una revelación. Contó que Stornelli estuvo en su casa el día previo a que estallara mediáticamente el escándalo con el periodista de La Nación Diego Cabot y que allí coordinaron su declaración como testigo. 

14 de mayo, 2026 | 17.27

Jorge Bacigalupo, el sargento retirado de la Policía Federal acusado de adulterar los anotadores adjudicados al chofer y exmilitar Oscar Centeno, declaró como testigo este jueves en el juicio de los Cuadernos y sorprendió con más de una revelación. Uno de los detalles que dio esta jornada involucra al fiscal de esta causa paradigmática de persecución judicial: Carlos Stornelli. ¿Qué dijo Bacigalupo? Que el 31 de julio de 2018, el día previo a que estallara mediáticamente el escándalo, el fiscal fue a su casa con el periodista de La Nación Diego Cabot y allí coordinaron su declaración como testigo en la causa. De acuerdo a la narración que realizó el expolicía, Stornelli lo llevó en su auto a declarar con Bonadío “porque la causa se caía”.

La secuencia es escandalosa: el fiscal del caso yendo a la casa de un potencial testigo para convencerlo que declare porque la causa se le caía. Y como si fuera poco, lo traslada a tribunales en su auto oficial – “con chofer”, según recordó Bacigalupo- directamente al despacho del juez de esa pesquisa, Claudio Bonadío, a prestar testimonial. Y esto sucedió pese a que antes –según declaró el expolicía- se habían juntado Cabot y Bacigalupo para coordinar la testimonial y el sargento retirado de la Federal ya había dado su ok para declarar.

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El rol de Bacigalupo en esta trama es central. Según la versión oficial, Bacigalupo tenía los cuadernos del escándalo en su poder porque se los había dado Centeno, en una caja cerrada, para que los tuviera en custodia. Y él fue quien se los dio a Cabot, quien a su vez se los llevó a Stornelli dando pie así a esta operación política-mediático-judicial.  Según difundió el propio Cabot en una nota con Bacigalupo, publicada el 12 de enero de 2020 en La Nación, el sargento retirado “fue el primer eslabón de la investigación periodística que meses más tarde se convirtió en una denuncia judicial”.  Pero eso no es todo. Según se desprendió de un peritaje oficial en una causa paralela a la central del caso Cuadernos, Bacigalupo fue quien manipuló nombres de empresarios y direcciones en los anotadores originales por razones que aún se desconocen. Por esa razón, el juez Marcelo Martínez de Giorgi dictó su procesamiento –en dos ocasiones- por “encubrimiento agravado” y “falsificación de documento público”. En las dos ocasiones, la Cámara Federal porteña resolvió su salvataje y revocó ese procesamiento dictando la falta de mérito para blindar este juicio que ahora se desarrolla. La última revocatoria es del 16 de abril pasado, hace menos de un mes, en la víspera de la declaración de Bacigalupo. Esta jornada el sargento retirado de la Federal negó haber tocado los cuadernos originales. Dio a entender que rechaza la acusación en su contra.

En su declaración testimonial de este jueves –que tras 8 horas se suspendió y continuará el próximo martes-, Bacigalupo afirmó que Cabot cuando vio el contenido de la caja que le había dado Centeno le dijo que tenía que prestar declaración testimonial en la causa. Por tal razón, según narró el expolicía, el periodista de La Nación “ahí mismo llama por teléfono al fiscal Stornelli y le explica lo que estaba conversando conmigo”. Contó que dio el aval para declarar. 

El sargento retirado declaró que Cabot y el fiscal Stornelli “fueron a mi casa”. ¿Cuándo? El 31 de julio de 2018, el día previo a que el caso se publicara en La Nación y se iniciara una razzia de exfuncionarios y empresarios. ¿Qué sucedió cuando llegaron Cabot y el fiscal de la causa a la casa de Bacigalupo? “Intercambiamos palabras. El doctor Stornelli me dice: ‘Lo pongo en conocimiento de que su amigo Centeno está detenido. Es necesario que usted preste una declaración testimonial porque si no se nos complica la causa’”. “¿Le parece bien mañana?”, afirmó Bacigalupo que le preguntó el fiscal. “Le mando un coche a buscarlo”, agregó Stornelli. “Sino lo busco yo”, dijo Bacigalupo que agregó Cabot. “‘¿Por qué no ahora?’, digo yo”, contó el sargento retirado que retrucó. Y aseguró que Stornelli lo llevó a Comodoro Py ahí mismo. “Me llevó al despacho de Boandio y ahí presté declaración testimonial en presencia del juez”, precisó. Incluso contó que fue en un auto oficial de Stornelli, con chofer.

Otro pasaje que recordó Bacigalupo de ese día fue una frase de Bonadío. El sargento retirado declaró que el magistrado le comentó al terminar la testimonial: “Le agradezco mucho. Si usted no hubiera declarado esto no podía continuar. Y me dijo: 'Esta es la frutilla que le faltaba a la torta de mi vida para completar'”.

El mencionado no fue el único contacto del policía retirado con Stornelli. Además de chats, tiene una llamada con el fiscal al momento que se producía un allanamiento en su vivienda en el marco de la causa paralela en la que se investiga la manipulación de los cuadernos. “Tengo una llamada con Stornelli por celular cuando me allanan la casa desde el juzgado (de Martínez de Giorgi). (Stornelli) Me dijo que colabore con el personal de ahí. Ahí empieza y termina mi conversación con Stornelli", dijo. "Yo lo llamé”, aclaró.

Otro pasaje destacable de la declaración de Bacigalupo de este jueves fue cuando reconoció que retornó a cumplir funciones en la Policía Federal como “convocado” tras haberse retirado y trabajar como remisero. Toda una novedad. Todo indica que había vuelto a trabajar para la fuerza de seguridad al momento en que –según la versión oficial - se escribieron los cuadernos. Es que si bien no precisó el momento exacto en que retornó a la fuerza dijo de forma un tanto vaga que volvió a la Policía entre los gobierno de Néstor y Cristina Kirchner. Contó que estuvo unos 6 años en la fuerza y fue asignado –coincidencias del destino- a la Dirección de Pericias para cumplir tareas administrativas y chofer. El director de ese área era Daniel Portaluri, un uniformado con el que Bacigalupo siguió en contacto según surge de sus llamadas analizadas en la causa que analiza la adulteración de los anotadores. Algo que se encargó de marcar el expolicía es que no estaba en la PFA al momento en que tenía la caja que le había dado Centeno con los cuadernos en su poder (también dijo que él no sabía con precisión qué había en esa caja, aunque para los abogados defensores no fue muy convincente).

Un nuevo dato que surgió de la audiencia fue que Bacigalupo también trabajó con Centeno para el Ministerio de Planificación Federal vía una remisería de San Fernando contratada por la cartera que conducía Julio De Vido. Dijo que eso fue antes de retornar a la fuerza como “convocado” y que allí fue chofer. Señaló que quien lo llevó a trabajar a Planificación fue el propio Centeno, con quien había compartido un trabajo previo como remisero en otra remisería de Martínez. “Centeno me llevó por amistad y conocimiento”, afirmó Bacigalupo. 

El testimonio de este sargento retirado continuará el próximo martes, según dispuso el tribunal del juicio, que suspendió la audiencia al cumplirse 8 horas de declaración.

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Franco Mizrahi

Especialista en periodismo de investigación. Columnista de Fuerte y al medio (El Destape Radio, FM 107.3). Trabajó en el diario Tiempo Argentino y en la revista Veintitrés. Colaboró en El Cohete a la Luna, Nuestras Voces, Infojus, revista Contraeditorial y Acción. Editó los libros “Macri el año perdido”, de Roberto Caballero (Planeta); y “Radiografía de la corrupción PRO” (Planeta).