Homero Pettinato, presenta su disco: "Durante 20 años tuve miedo de mostrar estas canciones"

Con Triángulo Uno, Homero Taisen debuta como músico solista y llega a Niceto con un disco íntimo que expone una faceta sensible que mantuvo guardada durante más de dos décadas.

08 de junio, 2026 | 12.59

A pocos días de presentar Triángulo Uno en Niceto Club, Homero Pettinato se conecta al meet con la voz algo tomada por los ensayos. Del otro lado aparece un músico mucho más que un conductor de radio, un streamer o un comediante. Aparece Homero Taisen, el nombre que eligió para firmar su primer álbum y también la identidad artística con la que decidió mostrar una parte de sí mismo que llevaba décadas guardada.

"Homero Pettinato es el comediante. Homero Taisen es el músico sensible", explica. Después de años trabajando en medios, haciendo humor y construyendo una carrera pública, el hijo de Roberto Pettinato acaba de publicar un disco que venía escribiendo desde mucho antes de que existieran Olga, las redes sociales o incluso la posibilidad concreta de dedicarse a la música. Algunas canciones nacieron cuando tenía apenas 19 años. Otras fueron compuestas el año pasado. Todas convivieron durante años en cuadernos, grabaciones caseras y discos rígidos esperando el momento indicado.

Ese momento llegó recién a los 37. "Yo podría haber empezado esta carrera hace 23 años", admite. Y enseguida agrega algo que funciona como una confesión: "Todo fue miedo. Miedo a mostrarme desnudo, a exponer la poesía, a que me juzgaran".

Quizás por eso sorprende tanto escuchar Triángulo Uno. Quienes conocen a Pettinato por su costado más irreverente podrían esperar guitarras filosas o algún gesto rockero heredado del universo que lo rodeó desde chico. Sin embargo, el disco avanza por otro camino.

Hay folk, dream pop, indie rock, zambas, cuerdas, sintetizadores y una sensibilidad que parece escapar de cualquier etiqueta. Un universo musical donde la dulzura convive con la intensidad y donde la melancolía nunca termina de convertirse en derrota. "No la fuerzo ni un poquito", dice sobre esa búsqueda sonora. "Es lo que sale cuando agarro una guitarra o me siento frente a un piano".

La influencia de bandas como El Plan de la Mariposa aparece naturalmente en la conversación. También menciona a Radiohead, Lisandro Aristimuño, Mercedes Sosa, Spinetta, Pink Floyd y hasta el anime Evangelion, cuya banda sonora fue la responsable de que a los 13 años cambiara un saxo por un violín. "Yo era medio nerd", se ríe.

La historia de Homero Pettinato atravesada por la música

Durante una década estudió música clásica y tocó en orquestas. De allí heredó una obsesión que atraviesa todo el álbum, la de pensar cada canción como una pequeña orquestación, donde cada sonido tiene una función específica.

Esa misma obsesión encontró un aliado inesperado en la producción de Piter Mazda. El guitarrista de Fonso y Las Paritarias fue el encargado de darle forma definitiva a un material que necesitaba sumar electricidad sin perder sensibilidad. "Entendió las canciones al instante", recuerda Taisen. "Yo necesitaba alguien que les agregara un poco de tierra, un poco de rock".

El resultado es un disco tan ecléctico como personal. Uno que habla del amor, del desamor, de la pérdida y de los fantasmas, literalmente, incluso. Una de las canciones nació después de una experiencia paranormal vinculada con una de sus abuelas fallecidas. Otra fue escrita pensando en una ex pareja. Otras simplemente aparecieron. Porque para Homero las canciones parecen funcionar como una especie de refugio emocional. "Lo que me hiere mucho lo convierto en comedia. Lo que me conmueve lo convierto en canción".

Durante años creyó que la música sería apenas un hobby. Después de la experiencia frustrada con Primates, una banda que compartía con sus primos de San Marcos Sierras, sintió que tal vez no había lugar para ese sueño. Sin embargo nunca dejó de grabar canciones. "Nunca dejé de componer. Lo único que hice fue esconderlas".

El próximo 10 de junio, Homero Taisen presentará oficialmente Triángulo Uno en Niceto Club acompañado por una banda de siete músicos que incluye a integrantes de la escena independiente como Fausti Sagasti, de Isla Mujeres, además de invitados y colaboradores cercanos. Será la primera vez que el álbum completo cobre vida frente al público.

Curiosamente, el propio Homero parece menos impresionado por el lugar que por la música. "Lo importante es el vínculo con la gente", dice. "Niceto, un festival en un pueblo o un teatro enorme valen lo mismo si las canciones logran llegar al corazón de alguien".

La frase resume bastante bien el espíritu de Triángulo Uno. Un disco que no nació para seguir tendencias ni para aprovechar la popularidad de quien lo firma. Más bien parece el resultado de una deuda pendiente consigo mismo. Después de dos décadas de dudas, Homero Taisen finalmente encontró la forma de mostrarse tal como es.