Con las bajas temperaturas, el cuerpo pide platos humeantes y reconfortantes. En Argentina, el ritual de la olla y una buena carne es tradición, pero en momentos donde cuidar el bolsillo es tan necesario como comer rico, la clave está en saber elegir el corte de carne adecuado.
Estos son los 3 cortes de carne ricos y baratos para cocinar cuando hace frío
El secreto para atravesar el invierno con la panza llena y la billetera intacta se encuentra en esos cortes que muchas veces quedan relegados frente al asado o el lomo, pero que guardan un potencial de sabor increíble: el osobuco, la tortuguita y la palomita son los verdaderos héroes de la temporada de frío.
Son cortes económicos porque requieren paciencia, pero esa misma espera es la que permite que la carne se vuelve tierna, las fibras se deshagan y los jugos se concentren, logrando resultados que nada tienen que envidiarle a las piezas más caras de la carnicería.
MÁS INFO
El osobuco: El rey del caracú y la untuosidad
El osobuco es, posiblemente, el corte más emblemático del invierno. Su gran valor reside no solo en su carne sabrosa, sino en el hueso central que contiene el caracú. Al cocinarse, esa médula se funde y aporta una textura sedosa y un sabor profundo que es imposible de imitar con otros ingredientes. Es la base perfecta para un puchero clásico o un estofado contundente que acompañe unos buenos fideos.
Para que el osobuco se corte solo con el tenedor, el secreto es el sellado previo y la cocción sumergida:
- Primero, pasá las rodajas por un poco de harina y dorálas de ambos lados en una olla caliente con aceite. Esto "atrapa" los jugos.
- Luego, cubrí la carne con caldo, vino tinto y vegetales.
- La clave es el fuego: tenés que cocinarlo al mínimo, casi sin que burbujee, durante al menos dos horas y media. Si tenés tiempo, tres horas es el número mágico para que el colágeno se transforme en gelatina.
El osobuco es de los más elegidos entre los cortes económicos porque puede quedar bien tierno (Créditos: Alimentos San Lui)
La tortuguita: versatilidad y sabor magro
Se llama así por su forma redondeada similar al caparazón de una tortuga. Es un corte ubicado en la parte trasera del animal y se destaca por ser muy magro, pero con una cobertura de tejido conectivo que, bien tratada, resulta una delicia. Es ideal para quienes buscan una opción económica pero con poca grasa visible, perfecta para un buen estofado o incluso para desmechar.
Al ser un músculo que el animal usa mucho para caminar, puede ser algo firme si se cocina rápido. El truco aquí es la cocción en medio ácido. Podés marinar la tortuguita una hora antes con un poco de vinagre o jugo de tomate, y luego cocinarla en una olla tapada con mucho líquido (caldo o puré de tomate). Al ser una pieza entera, lo ideal es cortarla en cubos medianos para que el calor penetre de forma pareja y se tiernice en aproximadamente una hora y media de hervor suave.
La palomita: el tesoro escondido del cuarto delantero
La palomita de paleta es uno de los mejores cortes "precio-calidad" del mercado. Se encuentra cerca del hombro de la vaca y tiene una forma alargada. Es una carne muy gustosa, aunque tiene un nervio central que a veces asusta a los principiantes. ¡No lo saques! Ese nervio es el que, tras una cocción larga, se vuelve tierno y aporta la humedad necesaria para que la carne no quede seca.
La palomita brilla cuando se cocina al horno o en cacerola a fuego lento:
- Si decidís hacerla al horno, envolvela en papel aluminio con cebollas, zanahorias y un chorrito de vino blanco. Cocinala a temperatura media-baja 160° durante dos horas.
- Si preferís la olla, hacela en una salsa de tomate espesa. El secreto para que no se endurezca es nunca dejar que el líquido se evapore del todo; siempre mantené el nivel de caldo a mitad de la carne para que el vapor termine de romper las fibras más duras.
