Las vacaciones de invierno son una oportunidad para hacer una pausa en la rutina, viajar, organizar paseos o simplemente disfrutar de más tiempo en familia. Sin embargo, este período también coincide con una mayor circulación de virus respiratorios, por lo que tomar algunas medidas de prevención puede marcar la diferencia para evitar enfermedades y aprovechar el receso sin contratiempos.
Durante los meses más fríos del año aumentan los casos de gripe, resfríos, bronquiolitis, faringitis, neumonía y otras infecciones respiratorias. Los grupos con mayor riesgo de presentar complicaciones son los niños pequeños, los adultos mayores, las personas embarazadas y quienes padecen enfermedades crónicas.
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Las claves para prevenir enfermedades respiratorias
Los especialistas coinciden en que incorporar hábitos sencillos sigue siendo una de las formas más eficaces de reducir el riesgo de contagio.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón o utilizar alcohol al 70% cuando no sea posible hacerlo.
- Ventilar los ambientes todos los días, incluso cuando las temperaturas sean bajas, para renovar el aire.
- Cubrirse la boca y la nariz con el pliegue del codo al toser o estornudar.
- Evitar el contacto cercano con personas que tengan síntomas respiratorios.
- No compartir vasos, cubiertos, botellas u otros objetos de uso personal.
- Mantener una alimentación equilibrada, una correcta hidratación y dormir las horas necesarias.
- Tener el calendario de vacunación actualizado, incluyendo la vacuna antigripal y las dosis recomendadas para cada grupo de riesgo.
Los especialistas coinciden en que incorporar hábitos sencillos sigue siendo una de las formas más eficaces de reducir el riesgo de contagio.
Qué cuidados tener con los chicos
En los niños, la prevención también incluye sostener la lactancia materna cuando sea posible, asistir a los controles pediátricos y verificar que el esquema de vacunación esté completo. Además, es importante prestar atención a ciertos síntomas que requieren una consulta médica, como fiebre persistente, dificultad para respirar, respiración acelerada, silbidos en el pecho, rechazo de los alimentos, decaimiento marcado o cualquier signo que genere preocupación en la familia.
Quienes tengan pensado viajar durante el receso invernal también deberían contemplar algunos cuidados adicionales. Llevar la medicación habitual de quienes la necesiten, contar con un botiquín básico y conocer cuál es el centro de salud más cercano al lugar de destino puede resultar de gran utilidad ante cualquier eventualidad.
Asimismo, si algún integrante de la familia presenta fiebre o síntomas respiratorios importantes antes de emprender el viaje, lo más recomendable es consultar con un profesional de la salud para evaluar la situación.
Aunque muchas enfermedades respiratorias son habituales durante el invierno, una parte importante de ellas puede prevenirse con acciones cotidianas. Mantener una buena higiene, favorecer la ventilación de los espacios cerrados y respetar las recomendaciones de vacunación son medidas que contribuyen a proteger tanto la salud propia como la de las personas más vulnerables.
Desde vittal, organización especializada en urgencias y emergencias médicas extrahospitalarias, recuerdan que la prevención es una herramienta fundamental para atravesar el invierno con mayor tranquilidad. De esta manera, las vacaciones pueden convertirse en un momento para descansar, compartir y crear buenos recuerdos sin que la gripe u otras enfermedades respiratorias interrumpan los planes familiares.
