La Universidad Tecnológica Nacional (UTN), facultad regional Buenos Aires, abrirá una Diplomatura en Inteligencia Artificial orientada a graduados y profesionales interesados en comprender sus fundamentos y sus aplicaciones en organizaciones empresariales, académicas y laborales.
La iniciativa surgió a partir de consultas realizadas por graduados de la Facultad que actualmente ocupan puestos de conducción en compañías de distintos sectores. El planteo no estuvo concentrado exclusivamente en la necesidad de formar especialistas técnicos, sino también en preparar perfiles capaces de intervenir en las decisiones estratégicas asociadas con la adopción de estas tecnologías.
La dirección de la propuesta estará a cargo de Ulises Martins, Chief AI Officer del Centro de e-Learning de la UTN Buenos Aires y Product Manager en Dialpad, una compañía tecnológica de Silicon Valley. Martins cuenta con una certificación como Chief AI Officer otorgada por el World AI Council, fue distinguido por Andrew Ng con el reconocimiento internacional “The DeepLearning.AI OG” y es coautor del libro La era del impacto.
Su perfil combina dos dimensiones que las organizaciones buscan vincular cada vez con mayor frecuencia: el conocimiento sobre el funcionamiento de las tecnologías y la capacidad de convertirlas en productos, procesos y decisiones concretas. Esa relación entre el saber técnico y la gestión será uno de los ejes de la formación.
La diplomatura abordará aprendizaje automático, inteligencia artificial generativa, procesamiento del lenguaje natural y visión artificial. También incluirá el análisis de los dilemas éticos y sociales vinculados con la utilización de estas herramientas. La cursada será a distancia, comenzará el 23 de septiembre y tendrá una duración prevista de 21 semanas.
“La velocidad con la que avanza la inteligencia artificial nos obliga a repensar permanentemente la formación profesional. La educación no termina con la obtención del título: nuestros graduados vuelven a la Universidad para seguir capacitándose y, al mismo tiempo, nos acercan las necesidades que existen en las organizaciones”, sostuvo Juan Manuel Balestro, secretario de Cultura y Extensión Universitaria de la UTN Buenos Aires.
La expansión de la inteligencia artificial está modificando una pregunta central para las empresas, las universidades y los trabajadores. El debate ya no pasa solamente por determinar qué tareas podrán automatizarse, sino por identificar qué conocimientos deberán incorporar quienes tengan la responsabilidad de conducir equipos, rediseñar procesos y tomar decisiones dentro de las organizaciones.
Los primeros datos muestran que la transformación no se limita al sector tecnológico. Según el Barómetro Global de Empleo en Inteligencia Artificial 2026 de PwC, las habilidades demandadas en los trabajos más expuestos a estas tecnologías están cambiando más del doble de rápido que en las ocupaciones menos alcanzadas por ellas.
El informe también advierte sobre una brecha creciente entre las empresas que logran integrar la inteligencia artificial a su funcionamiento y aquellas que todavía la utilizan de manera aislada o experimental. El 20% de las organizaciones con mayor nivel de adopción registró un crecimiento promedio de la productividad del 163% respecto de 2018, muy por encima del desempeño general de sus respectivos sectores.
Los datos son globales y no ofrecen un recorte específico sobre el mercado argentino, pero permiten dimensionar una discusión que ya llegó a las organizaciones locales. Incorporar inteligencia artificial no consiste únicamente en contratar una plataforma, automatizar una tarea o habilitar el uso de aplicaciones generativas. También exige personas capaces de determinar para qué utilizarla, cómo integrarla a los procesos existentes y qué controles deben aplicarse sobre los datos, la seguridad y las decisiones automatizadas.
En ese contexto comenzó a extenderse una función que hasta hace pocos años prácticamente no existía: la del Chief AI Officer o responsable ejecutivo de inteligencia artificial. Se trata de un perfil encargado de articular las capacidades técnicas con los objetivos generales de una organización y de conducir una adopción que involucra áreas tan diversas como producción, recursos humanos, administración, comunicación o atención al cliente.
El cambio en los perfiles laborales presenta una aparente paradoja. A medida que las herramientas automatizan operaciones rutinarias, las empresas comienzan a exigir capacidades tradicionalmente asociadas con puestos de mayor experiencia: liderazgo, creatividad, criterio para tomar decisiones y capacidad para interactuar con actores de diferentes áreas.
Esto significa que aprender a utilizar una plataforma determinada puede resultar insuficiente. Las aplicaciones cambian con rapidez y algunas pierden vigencia en cuestión de meses. El desafío de más largo plazo será formar profesionales que puedan identificar qué problemas conviene resolver mediante inteligencia artificial, qué tareas deben permanecer bajo supervisión humana y qué consecuencias puede generar una decisión automatizada.
En ese terreno se jugará buena parte de la discusión educativa de los próximos años. Las universidades deberán responder a las necesidades inmediatas del mercado laboral sin reducir la formación a un catálogo de herramientas. Para las empresas, el desafío será evitar que la incorporación de inteligencia artificial quede limitada a iniciativas individuales y avanzar hacia estrategias que combinen tecnología, conocimiento especializado y capacidad de decisión.
La aparición de estos nuevos roles, como Chief IA Officer, también plantea un desafío para las universidades. La velocidad del cambio tecnológico obliga a actualizar conocimientos con mayor frecuencia y a desarrollar propuestas dirigidas no solamente a programadores o especialistas en sistemas, sino también a profesionales que necesitan comprender el alcance de la inteligencia artificial para aplicarla en sus propios ámbitos de trabajo.
