Tiene los mejores churros de Buenos Aires y fue declarado notable: el bar en pleno corazón de la Ciudad

Abrió en 1930 como una pequeña lechería, sobrevivió al cierre y volvió a abrir sus puertas conservando su esencia.

25 de julio, 2026 | 16.53

En plena avenida Corrientes, entre teatros, librerías y marquesinas, se encuentra La Giralda. Popular por su chocolate caliente con churros, forma parte de la identidad porteña desde hace casi un siglo. Su historia comenzó en 1930 y, después de un cierre, logró reabrir conservando su esencia.

Ubicado en Avenida Corrientes 1453, este histórico bar fue reconocido en octubre de 2025 como Sitio de Interés Cultural por la Legislatura porteña, un homenaje a sus 95 años de historia y al lugar que ocupa dentro del patrimonio gastronómico de Buenos Aires.

Cómo nació La Giralda, el bar notable con los mejores churros

La historia de La Giralda comenzó en 1930, cuando el inmigrante andaluz Francisco Garrido abrió una pequeña lechería en la planta baja del edificio Nordmann. Allí empezó a servir el tradicional chocolate Colonial, acompañado por unos churros que rápidamente se hicieron famosos entre los vecinos.

La Giralda es un clásico porteño en pleno corazón de Av. Corrientes. Foto: La Giralda

Con el paso de los años, el local fue ganando prestigio hasta convertirse en una parada obligada para quienes recorrían la avenida Corrientes. En 1951 pasó a manos de Antonio Nodrid, quien mantuvo el nombre, la receta del chocolate y la tradición de los churros, pero transformó el café en uno de los grandes puntos de encuentro de la vida nocturna porteña.

Durante décadas permaneció abierto las 24 horas. De hecho, por su salón pasaron escritores, estudiantes, actores y artistas que encontraban allí un espacio para pasar el tiempo y debatir después de la función o antes de que salga el sol.

A pesar del paso del tiempo, La Giralda conservó gran parte de su identidad. Los tradicionales azulejos blancos, el piso de granito, las mesas de mármol, las sillas clásicas y la histórica vidriera con chocolates continuaron siendo parte de su encanto. De esta manera, quienes quieran viajar a la Argentina del siglo XX lo podrán hacer visitando este bar.

En 2018, el histórico café cerró sus puertas debido a problemas financieros. Sin embargo, tres años después volvió a abrir tras una restauración que respetó su arquitectura y su espíritu original. Además de los clásicos churros con chocolate, incorporó una propuesta gastronómica más amplia para almuerzos y cenas. Se puede visitar de domingos a jueves, de 7 a 1 h. Viernes y sábados, las 24 h.