Una importante fábrica de electrodomésticos entró en concurso preventivo

La empresa tiene más de 30 años de trayectoria pero la caída del consumo, el aumento de los costos y las importaciones la pusieron en jaque. 

23 de julio, 2026 | 16.54

Una histórica fábrica de electrodomésticos, con más de 30 años de trayectoria en la industria nacional, entró en concurso preventivo producto de la crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei.

Se trata de Faraón Hogar, una pyme productora de termotanques, estufas y ventiladores, que no pudo sostener su actividad en un contexto de fuerte caída del consumo interno, aumento de costos y mayor competencia de productos importados.

La empresa llega a esta instancia con un pasivo superior a los $444 millones, pérdidas por $149,5 millones y un patrimonio neto negativo de más de $65 millones. La apertura del proceso fue dispuesta por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N.º 6, que aceptó el pedido presentado por la firma para intentar reestructurar sus deudas y evitar el cierre definitivo.

La compañía, especializada en la fabricación de termotanques, estufas, ventiladores, secarropas y muebles metálicos, abastece principalmente a comercios orientados a consumidores de ingresos medios y bajos, uno de los segmentos más afectados por la pérdida del poder adquisitivo.

Los motivos de la crisis de Faraón Hogar

Según explicó la empresa en su presentación judicial, la crisis fue el resultado de varios factores que se profundizaron en los últimos meses: la caída del consumo, el incremento de los costos operativos, la apertura de las importaciones y las dificultades para acceder al financiamiento.

El deterioro quedó reflejado en sus balances. Durante 2025, las ventas descendieron de $599,4 millones a $392,3 millones, lo que representó una retracción cercana al 35% respecto del ejercicio anterior. Ese desplome llevó a que la compañía pasara de registrar una utilidad cercana a los $40 millones en 2024 a cerrar el último ejercicio con pérdidas por $149,5 millones.

La empresa fue fundada en 1995 por Rubén Loccisano, quien comenzó fabricando lavarropas con recursos propios hasta consolidar una marca con presencia en todo el país. En 2010 se transformó en una sociedad de responsabilidad limitada para acceder a financiamiento bancario, instaló una planta industrial de 1.000 metros cuadrados en San Martín y desarrolló una red de distribución que llegaba desde Tierra del Fuego hasta Jujuy.

Sin embargo, el derrumbe de las ventas obligó a reducir drásticamente su estructura. La firma abandonó esa planta industrial para mudarse a un taller alquilado de 350 metros cuadrados, redujo su plantilla a apenas siete trabajadores y vendió activos como un camión, un automóvil e incluso una matriz de producción. Además, los socios recurrieron a ahorros personales y préstamos familiares para afrontar el pago de salarios y sostener la operación.

Entre los principales acreedores figuran los bancos Nación, Provincia, Galicia y Credicoop, además de organismos fiscales y proveedores estratégicos como Drean, WEG y Cortestamp.

La situación de Faraón Hogar se suma a un escenario cada vez más complejo para las pymes industriales. De acuerdo con datos de Industriales Pymes Argentinos (IPA), los concursos preventivos aumentaron un 131,7% entre 2023 y 2025, al pasar de 82 a 190 expedientes en la Ciudad de Buenos Aires. Solo en el primer trimestre de 2026 ya se iniciaron 92 procesos, un nivel que supera incluso los registros anuales de la pandemia.

La caída del consumo y las importaciones afectaron fuertemente a la empresa.