Tenía 6 años, murió en la escuela tras una caída y los padres donarán sus órganos

La niña se cayó durante el recreo en una escuela rosarina y se golpeó la cabeza contra un banco de cemento. Su padre la despidió en redes sociales con una conmovedora carta.

29 de abril, 2026 | 17.06

En medio del dolor por la pérdida de su hija, los papás de Luna Miqueo Cuello, la niña de seis años que murió en un accidente durante el recreo en una escuela de Rosario, decidieron donar sus órganos para que "su amor y su luz sigan presentes en otras vidas". 

"Elegimos que su historia también sea una oportunidad de vida para otros", expresó Ricardo Miqueo, padre de Luna, en un extenso y conmovedor posteo en Facebook. La niña se encontraba en la Escuela N.º 117 Islas Malvinas cuando se cayó durante el recreo y se golpeó la cabeza contra un banco de cemento.

El trágico hecho ocurrió el viernes por la tarde. La pequeña asistía a primer grado y había cumplido seis el pasado 15 de marzo. Desde el establecimiento -ubicado en la calle España al 4500- explicaron que alrededor de las 14:30, Luna se había tropezado con los cordones desatados de sus zapatillas, una versión que la familia desmintió, según fuentes policiales.

La causa de muerte

"Cuando yo llegué, la encontré a mi hija tirada en el piso, toda ensangrentada, boca de costado y orinada. Yo trabajo de seguridad en un sanatorio y sabés las veces que me ha llegado gente así; es cuando te da un infarto, entonces me agarró la desesperación", había contado el papá de la nena.

También aclaró el rumor en torno a los supuestos cordones desatados: "La agarré en la camilla y los cordones estaban tal cual yo se los até, porque siempre se los ataba con doble nudo". En este sentido, se indignó: "Tampoco es el hecho de culpar a una criatura" y "definir que mi hija se tropezó por los cordones, sin saber ni tener una certeza".

La causa de muerte de la menor fue por traumatismo de cráneo y la Fiscalía General de Rosario no solicitó una autopsia. Eduardo Casín, director del Hospital de Niños Víctor J. Vilela, aseguró que Luna sufrió una broncoaspiración.

La carta completa

El padre de Luna describió a su hija como "una niña profundamente alegre, ocurrente y llena de amor" que "tenía una forma única de mirar el mundo, con una dulzura y una generosidad que se sentían en cada lugar al que iba. Le encantaba jugar, reír, compartir, y tenía esa capacidad tan especial de hacer sentir bien a los demás".

Recordó que comenzó el jardín a los dos años, luego la colonia y comenzó distintas actividades. "En cada uno de esos espacios dejó una huella. No sólo por su energía y su alegría, sino también por su forma de vincularse, por su cariño sincero y su manera de incluir a todos".

"Luna también tenía su fe. Amaba a Jesús y esa fe era parte de su esencia, de su forma de amar y de dar. Nos enseñó mucho más de lo que una niña tan pequeña podría imaginar", manifestó Ricardo. Es por ello que, en medio de tanto dolor, la familia decidió donar sus órganos.

En la carta que el papá de Luna compartió en redes sociales, la familia también agradeció a "los camilleros que la asistieron con urgencia, por su rapidez y compromiso en un momento tan crítico. También al Hospital de Niños Víctor J. Vilela, a cada uno de sus profesionales, por haber hecho todo lo posible con tanto esfuerzo, dedicación y, sobre todo, con tanto cariño hacia nuestra hija y hacia nosotros".

"También queremos que este dolor sirva para generar conciencia. Los niños necesitan jugar, es parte de su naturaleza, y como adultos no podemos ni debemos impedirlo. Pero sí tenemos la responsabilidad de brindarles herramientas, espacios seguros y la contención necesaria para que puedan hacerlo de manera cuidada".

Y agregó: "Reconocemos profundamente el trabajo de la mayoría de las docentes, que ejercen su labor con verdadera vocación, muchas veces en condiciones que no son las ideales y sin el acompañamiento necesario de las autoridades. Sabemos, como padres, que no es fácil cuidar a un niño, y mucho menos a muchos a la vez, cada uno con su historia y su forma de ser. Por eso, este mensaje también es de respeto y de pedido: que se generen las condiciones adecuadas para que puedan acompañar a nuestros hijos como merecen".

"Que este terrible accidente no sea en vano. Que nos impulse a crecer como sociedad, a revisar, a mejorar y a cuidar más. Que nos encuentre más atentos, más comprometidos y más humanos".

Y concluyó: "Luna dejó una marca imborrable en todos los que la conocieron. Su recuerdo vivirá siempre en nosotros y en cada persona que tuvo la suerte de cruzarse con ella. Que su energía, su alegría y su amor sigan siendo motor para seguir adelante. Quiero que se la recuerde por su vida, no por su final. Donar es multiplicar el amor".