Con la llegada del frío, la piel entra en una nueva etapa. Después de meses de exposición al sol, el calor y factores como el mar o la pileta, el descenso de las temperaturas obliga a repensar la rutina de cuidado. Lejos de ser un simple cambio estético, se trata de una necesidad, en otoño e invierno, la piel suele volverse más seca, sensible y propensa a la tirantez.
Esto ocurre porque el frío altera el funcionamiento natural de la piel. Las bajas temperaturas reducen la producción de sebo y afectan la circulación, lo que genera menos hidratación y pérdida de luminosidad . A eso se suma el impacto del viento y los ambientes calefaccionados, que terminan de debilitar la barrera cutánea.
En este contexto, especialistas coinciden en que no hace falta sumar una rutina interminable, sino adaptar los productos y hábitos. Abril Torres, fundadora de la marca argentina Veganis, lo explica con claridad "el cambio de estación es una oportunidad para reorganizar el skincare y acompañar las nuevas necesidades de la piel, priorizando hidratación, reparación y protección".
Durante el verano predominan las texturas livianas, pero en invierno la piel necesita fórmulas más densas. Ingredientes como el ácido hialurónico, las ceramidas y la niacinamida se vuelven claves para mantener la hidratación y fortalecer la barrera cutánea .
El ácido hialurónico, por ejemplo, puede retener hasta 1000 veces su peso en agua, lo que lo convierte en un aliado fundamental para evitar la deshidratación . Por su parte, las ceramidas ayudan a reparar la piel y prevenir la pérdida de humedad, mientras que la niacinamida mejora la textura y refuerza la protección natural. En este sentido, marcas dermocosméticas tradicionales también apuntan a estos activos.
Los básicos que no pueden faltar
A la hora de ajustar la rutina, los especialistas recomiendan algunos pasos clave:
- Limpieza suave: evitar productos agresivos que resequen aún más la piel.
- Tónico hidratante: ayuda a equilibrar y preparar la piel para los tratamientos.
- Sérum nutritivo: aporta activos concentrados para mejorar la textura y la luminosidad.
- Crema hidratante más rica: fundamental para sellar la hidratación.
- Protector solar: sí, también en invierno, ya que los rayos UV siguen presentes incluso en días nublados .
Además, los aceites faciales o sérums con vitamina E, rosa mosqueta o argán pueden ser grandes aliados para combatir la sequedad y mejorar la elasticidad .
El aporte de Veganis y la cosmética consciente
Dentro de este escenario, propuestas como Veganis ponen el foco en una rutina más simple pero efectiva, basada en activos de origen vegetal. Desde la marca destacan la importancia de no sobrecargar la piel, sino acompañarla con productos que hidraten, reparen y mantengan su equilibrio.
Entre sus recomendaciones aparecen gestos concretos como incorporar un tónico para refrescar, sumar un sérum para potenciar la luminosidad, prestar atención al contorno de ojos, una de las zonas más sensibles, y utilizar una crema nocturna que acompañe el proceso de regeneración natural de la piel.
Este enfoque coincide con una tendencia creciente en el mundo del skincare, menos pasos, pero más conscientes, priorizando calidad de ingredientes y constancia antes que cantidad de productos.
