Pueden tardar hasta 10 años en diagnosticar esta enfermedad a mujeres: las razones

Se trata de la endometriosis, una enfermedad inflamatoria benigna que puede causar severos dolores menstruales. 

26 de marzo, 2026 | 15.48

Durante años, muchas mujeres aprenden a convivir con un dolor que afecta su calidad de su voda y que puede manifestarse en cólicos intensos durante la menstruación, molestias durante las relaciones sexuales, hinchazón y fatiga. Síntomas que se repiten mes a mes y que, en muchos casos, no poseen una explicación médica clara. Detrás de ese recorrido prácticamente silencioso, suele aparecer una enfermedad con diagnóstico tardío: la endometriosis.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a unos 190 millones de mujeres y niñas en edad reproductiva en todo el mundo. En Argentina, se estima que cerca de un millón de mujeres la padece. Sin embargo, el dato más preocupante no es su alcance, sino el tiempo que puede pasar hasta que un médico pueda detectarla: en promedio, el diagnóstico puede demorar entre 7 y 10 años.

Por qué la endometriosis puede tardar hasta 10 años en ser diagnosticada

Una de las principales razones es la naturalización del dolor. Durante mucho tiempo, algunos síntomas fueron considerados “normales” dentro del ciclo menstrual, lo que retrasa la consulta médica. A eso se suma la complejidad propia de la enfermedad.

Según María Laura Martínez, especialista en Ginecología de DIM Centros de Salud la endometriosis es una enfermedad inflamatoria benigna expediente del estrógeno que se produce cuando un tejido similar que recubre el útero crece fuera de él, es decir, en ovarios, trompas de Falopio u otras zonas de la pelvis, generando inflamación crónica, lesiones y, en algunos casos, infertilidad.

Las mujeres con endometriosis pueden tener menstruaciones abundantes, dolor al orinar o defecar durante el período, molestias persistentes en la zona pélvica e incluso dificultades para lograr un embarazo. Esa diversidad de síntomas hace que muchas veces se la confunda con otras patologías, como trastornos gastrointestinales o afecciones ginecológicas más comunes.

El proceso diagnóstico requiere una evaluación integral: consulta clínica, examen físico y estudios por imágenes como ecografías específicas o resonancias. Si bien no tiene cura definitiva, existen tratamientos que permiten controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Desde abordajes farmacológicos hasta intervenciones quirúrgicas o técnicas de reproducción asistida, en caso, de que la paciente quiera quedar embarazada. 

En ese contexto, especialistas de DIM Centros de Salud sostienen que la consulta es clave para prevenir o detectar a esta enfermedad en etapas tempranas.