Quién inventó la Chocotorta, cómo nació el postre más famoso de la Argentina y por qué su creadora nunca cobró un peso por la receta

La historia de la Chocotorta y quién fue su creadora.

11 de julio, 2026 | 15.48

La Chocotorta es uno de los postres más populares de la Argentina. Está presente en cumpleaños, reuniones familiares y celebraciones desde hace más de cuatro décadas, al punto de convertirse en un verdadero clásico de la gastronomía nacional. Sin embargo, pocos conocen su origen.

La receta nació en 1982 gracias a Marité Mabragaña, una creativa publicitaria que buscaba una forma original de promocionar dos productos que tenía a cargo: las galletitas Chocolinas, de Bagley, y el queso crema Mendicrim. Lo que comenzó como una estrategia de marketing terminó convirtiéndose en uno de los postres más famosos de la Argentina.

Para desarrollar la campaña, Mabragaña probó mojar las Chocolinas, las intercaló con una mezcla de queso crema y dulce de leche y armó una torta sin necesidad de horno. Los primeros en probarla fueron sus familiares y compañeros de trabajo. Más tarde llegó el turno de los directivos de Bagley y Mendicrim, quienes quedaron encantados con la propuesta y decidieron impulsar la receta como parte de una campaña publicitaria conjunta.

La Chocotorta fue una creación de la publicista Marité Mabragaña.

Uno de los mayores desafíos no fue crear el postre, sino convencer a ambas empresas y a los canales de televisión de realizar una publicidad para promocionar dos marcas al mismo tiempo, algo poco habitual en aquella época. "Nos quedaba convencer a los canales de que sacaran al aire algo de dos clientes juntos, porque no sabían a quién facturarle. Así que hicimos un comercial que está en YouTube, donde los chicos cantan la receta", recordó años después la propia Marité Mabragaña. El resto es historia conocida.

Por qué la creadora de la Chocotorta nunca cobró regalías

Aunque fue la autora de la receta original, Marité Mabragaña nunca recibió regalías por la creación de la Chocotorta. En aquel momento trabajaba como empleada de una agencia de publicidad y todas las ideas que desarrollaba formaban parte de su trabajo. Como ocurre habitualmente en ese ámbito, los derechos sobre las campañas y las creaciones quedaban en manos de la agencia y de las empresas contratantes.

Por ese motivo, la publicista cobró su sueldo como cualquier otro empleado, pero nunca obtuvo un porcentaje de las ventas ni beneficios económicos derivados del enorme éxito que alcanzó el postre. El lado bueno es que la creación de Marité se convirtió en todo un ícono de la gastronomía argentina, y eso es invaluable.