Caso propofol: Hernán Boveri y “Fini” Lanusse contraatacan a la Justicia y aseguran que “no tienen pruebas”

Mientras avanza la investigación por el robo de drogas de quirófano del Hospital Italiano para consumo recreativo, el anestesista y la residente cuestionan la imputación del Juez y presentan sus coartadas para escapar de las acusaciones.

20 de abril, 2026 | 18.02

Poco después de que el juez Javier Sánchez Sarmiento procesara por administración fraudulenta de medicamentos al anestesista Hernán Boveri y la residente de anestesiología Delfina “Fini” Lanusse, se conoció la defensa que mediante escritos presentaron a la Justicia con el fin de desacreditar la investigación y de buscar escapar de la acusación por el robo de drogas del Hospital Italiano donde ambos trabajaban. Así, aunque los dos tienen defensas distintas, se supo que tuvieron varios puntos en común en sus declaraciones y que ambos usan como estrategia de defensa que el juez no identificó “hechos probables” que demuestren que fueron ellos los que se llevaron las drogas del centro médico.

Según la explicación de la joven residente de anestesia, “Fini” Lanusse, el expediente está armado en “base a rumores” ya que considera, junto con sus defensores, que los investigadores “no pudieron individualizar el hecho puntual por el cual se la acusa”, al tiempo que se defendió asegurando que es una mujer “intachable” y que “nunca robó nada”. Con estos fundamentos, la joven que fue desafectada del Hospital Italiano después de conocerse el escándalo y tras la denuncia pública del centro médico por el robo de los anestésicos, no sólo se defendió de las acusaciones sino que apeló el procesamiento en su contra con el que, además, le trabaron un embargo de poco más de 30 millones de pesos. Además, Lanusse buscó defenderse de las acusaciones y de la declaración que hizo otra joven que fue considerada una “testigo clave” porque permite armar y comprender parte del entramado que iba desde el robo de las sustancias hasta de qué forma eran administradas y quienes las consumían.

“Me ensució una examiga que está mal psiquiátricamente”, se defendió Lanusse buscando contrarrestar el impacto que había tenido la declaración de una joven identificada como “Mechi S.” que aseguraba que la residente de anestesia había sido hallada varias veces en medio de un cuadro de consumo de drogas anestésicas y que incluso había dicho “Hernán está loco”, identificando al anestesista como quien le entregaba o suministraba esas drogas. Sin embargo, “Fini” no negó en ningún momento que hubiera consumido drogas de quirófano o que tuviera algún vínculo con Boveri y destacó que “criminalizan una situación personal”. Es así como la joven busca derribar cada acusación del Juez Sarmiento y sostiene que “no hay hechos probables” que puedan sostener la acusación.

Además, la joven se defendió en la otra causa donde está señalada. Se trata de la investigación por la muerte del anestesista del hospital de Niños Alejandro Zalazar, que fue encontrado muerto por sobredosis en su departamento de Palermo y junto al cuerpo hallaron ampollas de drogas que, según su trazabilidad, pertenecían al Hospital Italiano. La investigación de la Policía de la Ciudad sostiene que “Fini” Lanusse estuvo en ese departamento poco después de encontrado el cuerpo y se llevó una tablet que aún no fue encontrada. Ante esto, la joven sostuvo que ese 20 de febrero no estuvo en ese departamento ni mucho menos se llevó nada ya que ese día “estaba declarando en la Asociación de Anestesistas”, con lo que busca derribar una de las sospechas que podía inclinar a la unión de las investigaciones.

La declaración de Hernán Boveri y los puntos en común con Fini Lanusse

Por su parte, el anestesista Hernán Boveri también contraatacó la acusación del juez Sarmiento y sostuvo que “todo se armó con una cadena de rumores que originó alguien que no estuvo en ninguno de los hechos investigados”. De esta forma, el anestesista no sólo cuestionó la investigación sino que además atacó la denuncia del Hospital Italiano y sostuvo que “no se verificó el faltante” de los medicamentos que el propio centro médico asegura que le robaron. En ese sentido, Boveri destacó que “no faltó propofol” y que “no hay delito” sobre lo que los acusan. En su declaración, el anestesista confirmó la existencia de una relación oculta con Lanusse y sostuvo que “eso no debía salir a la luz”, destacando que se trataba de “temas personales” y que se conocieran “afectó la carrera profesional”.

En otro punto de su descargo, Hernán Boveri se defendió del allanamiento en su casa donde encontraron material médico y varios insumos hospitalarios. Según su defensa, todo lo encontrado tenía que ver con una situación veterinaria. “Las jeringas fueron adquiridas en un Farmacity para un tratamiento oncológico que le hacíamos a nuestro perro que, lamentablemente, falleció”, se defendió Boveri y aseguró que podía justificar esa tenencia. Además, el anestesista criticó el accionar de los responsables de la Asociación de Anestesistas ya que consideró que cuando se reunieron y declararon con los responsables de la institución tanto él como “Fini” lo hicieron “bajo la apariencia” de que iban a ayudarlos por el consumo problemático pero cuestionó que desde la Asociación no respetaron la confidencialidad y usaron sus declaraciones “de manera ilegítima” para “usarlas en contra”. Pese a cuestionar esa declaración, Boveri sostuvo que “no existe grabación ni registro” de lo que ocurrió en esas reuniones y destacó que su uso en el expediente se trataría de una “violación al secreto profesional”.

Ahora, la Justicia debe resolver si acepta las apelaciones de Boveri y Lanusse y dictan una falta de mérito o si ambos siguen procesados y embargados por la administración fraudulenta de medicamentos hospitalarios. Mientras tanto, los investigadores avanzan en la recopilación de indicios y pruebas para determinar si se burlaron los sistemas de seguridad en la trazabilidad de las drogas de quirófano y la participación sólo de los imputados o de más personas vinculadas a ellos. Además, el expediente paralelo por la muerte de Zalazar mantiene la expectativa de saber si todos eran parte de un grupo que hurtaba propofol, fentanilo y otras drogas para usarlas en encuentros recreativos a los que desde hace meses se los llamó “propofest”.