El invierno 2026 dejó de lado el clásico suéter básico y le abrió paso al cárdigan con un estilo antiguo pero renovado, que se destacó por sus detalles llamativos como botones marcados, tejidos con texturas y cuellos de pelo sintético. Esta prenda se posicionó rápidamente como una de las favoritas de quienes buscan un look elegante sin perder comodidad.
Este auge responde a una tendencia global que prioriza las texturas ricas y acabados artesanales, que se reflejan en las colecciones internacionales y las vidrieras. La moda actual rescata la sofisticación de décadas pasadas y la adapta a las exigencias urbanas contemporáneas, renovando visualmente la indumentaria de punto para los días más fríos.
El cárdigan, que combina inspiración vintage con elementos modernos, se convirtió en protagonista en desfiles, campañas y revistas de moda. Modelos con cuello de pelo y tejidos gruesos logran un impacto visual superior al del suéter tradicional. Además, su diseño abierto facilita el juego de capas sin alterar la figura, permitiendo combinarlo con remeras blancas, camisas o poleras finas, y adaptarse tanto a pantalones sastreros como a jeans rectos y polleras midi.
En el contexto local, su practicidad es clave. El clima cambiante del invierno argentino requiere abrigos intermedios que brinden calidez sin resultar pesados. Por eso, la textura y ligereza del cárdigan lo convirtieron en una opción ideal para el trabajo y también para salidas informales.
Para llevarlo en el día a día, la recomendación principal es combinarlo con prendas de diseño simple. Un pantalón negro de corte recto junto con botas bajas o mocasines logra un equilibrio perfecto frente al estilo retro del tejido, dando un aire moderno y relajado al conjunto.
Además, en modelos que incluyen cuello de pelo sintético o botones destacados, es mejor evitar accesorios grandes. La prenda tiene suficiente protagonismo por sí sola y luce mejor sin elementos que sobrecarguen el estilo.
Cómo elegir un cárdigan que te abrigue sin resultar pesado
El mayor desafío del invierno es encontrar prendas que te mantengan caliente sin que parezca que llevás puesto un tapado de plomo. El cárdigan perfecto existe, y la clave está en prestar atención a tres factores: el material, el grosor del tejido y el corte. Acá te contamos cómo elegirlo.
1. Apostá por fibras naturales livianas. La lana merino es la reina indiscutida: abriga mucho, pero es fina y transpirable. La alpaca también es una gran opción, con una textura suave y un peso mínimo. Evitá los acrílicos de baja calidad, que suelen ser pesados, no respiran y te hacen transpirar mal.
2. Tejido abierto vs. tejido compacto. Un cárdigan de punto abierto (con calados o trenzados sueltos) es más liviano y permite la circulación del aire, ideal para climas templados o para usar en interiores con calefacción. Si necesitás más abrigo, buscá un punto más cerrado pero con hilo fino. El grosor del hilo no siempre equivale a más calor; a veces un hilo fino pero bien tupido es más efectivo.
3. El corte también abriga. Un cárdigan recto o ligeramente oversize te permite sumar capas debajo sin que la prenda se deforme ni te oprima. Los modelos con cuello alto o cuello de pelo sintético suman calor justo donde más lo necesitás (cuello y pecho) sin agregar volumen en el resto del cuerpo.
4. Probátelo con lo que vas a usar debajo. El error más común es probarse el cárdigan solo con una remera fina. Llevá al probador la prenda que pensás usar abajo (una camisa, una polera o un sweater fino) y fijate si el conjunto te queda cómodo y no te suma volumen innecesario.
