No es un cerdo: esta especie volvió a Uruguay después de casi un siglo

El pecarí de collar volvió a Uruguay luego de 100 años. Cerca de 100 ejemplares fueron liberados en áreas protegidas del país.

15 de julio, 2026 | 14.22

El pecarí de collar, un mamífero nativo de Uruguay que había desaparecido hace casi un siglo, volvió a habitar los ambientes naturales del país gracias a un ambicioso proyecto de reintroducción. Luego de 17 años de esfuerzo en cría y planificación, cerca de 100 ejemplares fueron liberados en zonas protegidas, marcando un hito para la conservación local.

Este animal, cuyo nombre científico es Pecari tajacu, es pariente de los cerdos, pero no debe confundirse con el jabalí. El gobierno uruguayo aclaró que es más pequeño, herbívoro y no representa peligro para la fauna autóctona ni para los animales domésticos. Los adultos pesan entre 30 y 40 kilos y se agrupan en manadas que pueden ir desde pocos individuos hasta varias decenas, adaptándose a pastizales abiertos y bosques con zonas de refugio.

El proyecto comenzó alrededor del año 2000, impulsado por el Bioparque M’Bopicuá y la Dirección Nacional de Medio Ambiente de Uruguay. Durante casi dos décadas, los equipos trabajaron en la cría controlada, garantizando la diversidad genética, la salud de los ejemplares y su adaptación a condiciones similares a las de su entorno original.

La liberación no fue un simple traslado. Se evaluó cuidadosamente que las áreas elegidas contaran con alimento suficiente, refugios adecuados y un entorno seguro, además de implementar un seguimiento posterior para monitorear la adaptación de los pecaríes. Esto fue esencial para asegurar que el regreso del animal no supusiera un riesgo para el ecosistema ni para la propia especie.

La desaparición del pecarí de collar en Uruguay estuvo vinculada a la pérdida de hábitat, la transformación de los ambientes naturales y la presión humana, especialmente en el litoral y el este del país. Estas actividades productivas redujeron significativamente las áreas donde el animal habitaba, provocando su extinción local, aunque no global, ya que mantiene poblaciones en otras regiones de América.

Es herbívoro, más pequeño que el jabalí y no es peligroso.

Beneficios ecológicos y el futuro de la conservación

Expertos destacan que su regreso ayudará a controlar la vegetación y favorecerá la dispersión de semillas, contribuyendo así a la salud del ecosistema. Además, se espera que esta experiencia sirva de modelo para la recuperación de otras especies amenazadas de la región.

Por ese motivo, el pecarí fue incluido en la lista de especies prioritarias para la conservación en Uruguay. Su reintroducción representa una oportunidad para recuperar parte del equilibrio ecológico y fortalecer la biodiversidad nacional, por ello es que esta iniciativa no solo devuelve al pecarí de collar a su hogar original, sino que también abre la puerta para futuros proyectos de conservación que busquen proteger y restaurar la riqueza natural del país.