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Una madre y su hija transformaron 8.000 botellas en una casa de siete habitaciones

Edna y Maria Gabrielly Dantas convirtieron toneladas de vidrio reciclado en una vivienda única en Brasil. 

11 de agosto, 2026 | 20.38
Casa con botellas recicladas

Lo que para muchos era un problema ambiental, para Edna Dantas y su hija Maria Gabrielly se transformó en la base de un proyecto innovador y sustentable. En lugar de ver las botellas de vidrio acumuladas en las playas tras cada temporada turística como basura, decidieron darles un nuevo propósito: construir una casa.

Reuniendo 8.000 botellas de vidrio, madre e hija comenzaron en mayo de 2020, en plena pandemia, la construcción de la llamada Casa de Sal, una vivienda con siete habitaciones que tardaron cinco años en terminar casi en su totalidad con materiales reciclados.

La casa utiliza también madera recuperada y muebles reutilizados

El proceso fue arduo y completamente manual. Durante dos años, ambas mujeres se encargaron de recolectar, limpiar y preparar cada botella para incorporarlas dentro de la estructura que terminaría convirtiéndose en un hogar. Pero no se limitaron solo al vidrio: también usaron madera recuperada y muebles reutilizados para minimizar el desperdicio y que la experiencia sea completa.

En los primeros 18 meses, Edna Dantas y su hija Maria Gabrielly, levantaron la estructura principal mientras vivían en un pequeño cuarto de 20 metros cuadrados que sirvió como taller y refugio. La base de la casa se completó rápido, aunque el equipamiento con palets, las tejas ecológicas hechas con tubos de pasta dental y la consolidación de todas las habitaciones requirieron la colaboración de la comunidad local.

Uno de los desafíos técnicos más importantes fue asegurar que las paredes hechas con botellas de vidrio resistieran el peso y no se desplomaran. Para eso, Edna y Maria Gabrielly desarrollaron una técnica artesanal propia, rompiendo con las formas tradicionales de bioconstrucción, fundamental para soportar los fuertes vientos marinos en la isla del noreste brasileño donde está la casa.

  • Colocación vertical y alternada: en vez de apilar las botellas en horizontal, dejando ver solo las bases, las pusieron de pie. Una hilera se apoya sobre su base y la siguiente se encastra boca abajo, para compensar la diferencia entre cuellos y fondos y mantener el muro nivelado.
  • Esqueleto de madera: una estructura de madera reutilizada absorbe el peso del techo y evita la presión directa sobre el vidrio.
  • Relleno y refuerzo: una mezcla de cemento y arena fija las hileras, mientras que tabiques internos de palets aportan rigidez lateral.

Además del aspecto funcional, la estética de la vivienda es impactante. Las botellas colocadas especialmente en forma vertical permiten que la luz natural atraviese las paredes, creando reflejos y un juego luminoso que transforma la casa en un espacio único, muy diferente a una construcción convencional.

El proyecto tardó 5 años en completarse.