El invento argentino que convierte basura en paredes para casas

Un proyecto innovador transforma colillas contaminantes en ladrillos resistentes para viviendas sociales. 

23 de mayo, 2026 | 11.00

En Argentina, una iniciativa sustentable está ganando terreno para combatir uno de los residuos más dañinos para el ambiente: las colillas de cigarrillo. Este pequeño filtro, que contiene nicotina, arsénico y otros tóxicos, puede contaminar hasta 50 litros de agua dulce y tardar hasta 15 años en degradarse. Sin embargo, también sirvieron de base para un ingenioso invento que transforma esta basura en paredes

La problemática es grave y se evidencia en las playas bonaerenses, donde las colillas son el residuo más común, según el Censo de Basura Costero Marina realizado en 2022. En las ciudades, la costumbre de arrojar colillas al suelo termina por arrastrarlas hacia ríos y mares, afectando la vida marina y los ecosistemas acuáticos.

Cigabrick, en invento que transforma los cigarrillos en paredes

Para enfrentar este desafío, Alexis Lemos, un ingeniero comercial mendocino, creó el proyecto Cigabrick. Volvió a Argentina en 2018 tras vivir en California y se propuso desarrollar un método ecológico para reciclar colillas, que además ayudara a su familia en un momento difícil. Tras seis meses de investigación y con un equipo multidisciplinario, logró crear un biopolímero que descontamina las colillas en apenas 20 días, un proceso que normalmente demora años.

Este biopolímero se produce mezclando las colillas con elementos naturales y microorganismos que consumen las toxinas liberando enzimas que mineralizan la mezcla. El resultado es un material sin residuos generados, ya que Cigabrick funciona bajo la filosofía zero-waste y es 100% reciclable. No requiere cocción y se fabrica bajo presión con más de 6 toneladas de fuerza.

Luego, el biopolímero triturado se integra en una fórmula patentada junto con cemento, arena, cal y otros componentes para formar ladrillos. Cada uno contiene entre 25 y 50 colillas recicladas. En el laboratorio de Mendoza, procesan cerca de una tonelada y 5 millones de colillas por mes, recibidas de distintos puntos del país. Por ahora, estos ladrillos se destinan a municipios y entidades gubernamentales para construir viviendas sociales.

El proyecto ambiental Reciclemos, que agrupa a más de 50 embajadores a nivel nacional, es el motor de esta cadena de recolección y transformación. Jóvenes activistas, voluntarios ambientales y docentes se suman para juntar colillas en botellas plásticas limpias y secas, que luego son enviadas al laboratorio.

Entre las ventajas técnicas, los Cigabricks son cuatro veces más resistentes que un ladrillo común, sismo resistentes, ignífugos y ofrecen un aislamiento térmico y acústico superior. Además, su diseño reduce hasta un 50% el tiempo de construcción y permite ahorrar materiales como acero y cemento, con garantía de por vida y certificaciones del INTI e IRAM.

Por el momento estas paredes se utilizan para viviendas sociales.