Está en Buenos Aires, casi nadie la conoce y podría ser la Estatua de la Libertad más antigua que la de Nueva York

La Estatua de la Libertad de Buenos Aires, creada por el mismo autor que la de Nueva York, habría sido instalada más de una década antes que el célebre monumento estadounidense.

02 de junio, 2026 | 11.29

Mientras millones de turistas viajan cada año para fotografiar la famosa Estatua de la Libertad de Nueva York, en Buenos Aires existe una versión mucho menos conocida que algunos registros indican que fue instalada antes que la emblemática escultura estadounidense.

Ubicada en las Barrancas de Belgrano, sobre la calle La Pampa, esta obra pasa casi desapercibida entre árboles y senderos. Sin embargo, lejos de ser una simple réplica, se trata de una pieza vinculada directamente al escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi, el mismo artista que creó uno de los monumentos más reconocibles del planeta.

La escultura porteña representa a Libertas, la diosa romana de la libertad, figura que inspiró gran parte de la obra de Bartholdi. Fabricada en los talleres franceses de Val d'Osne, conserva la firma de su autor y constituye una de las versiones más tempranas de un modelo que luego alcanzaría fama mundial en Estados Unidos.

Por qué dicen que la Estatua de la Libertad de Buenos Aires es más antigua que la de Nueva York 

Lo que convierte a este monumento en una pieza excepcional es la controversia sobre su fecha de instalación. Aunque su inauguración oficial suele ubicarse en 1886, distintas investigaciones históricas sostienen que la estatua ya estaba emplazada en Belgrano desde 1875. De confirmarse esa cronología, la versión argentina habría sido colocada once años antes que la célebre Estatua de la Libertad de Nueva York, inaugurada oficialmente en 1886 como regalo del pueblo francés a los Estados Unidos.

La hipótesis fue difundida por el historiador Alberto Octavio Córdoba en su libro El Barrio de Belgrano, Hombre y cosas de su pasado, donde cita documentos de la época vinculados a José G. Saborido, entonces Juez de Paz del antiguo pueblo de Belgrano. Según esos registros, el monumento ya formaba parte del paisaje local durante la década de 1870.

Aunque su inauguración oficial suele ubicarse en 1886, distintas investigaciones históricas sostienen que la estatua ya estaba emplazada en Belgrano desde 1875. Es decir, once años antes que la de Nueva York.

Más allá de la discusión cronológica, existen diferencias notables entre ambas esculturas. Mientras la neoyorquina fue construida en placas de cobre sostenidas por una estructura interna diseñada con la participación de Gustave Eiffel, la versión porteña fue realizada en hierro fundido pintado. Esta característica le otorga una apariencia más robusta y provocó que, con el paso de los años, adopte tonalidades cambiantes producto de la oxidación y la exposición al clima.

La estatua de Belgrano también está rodeada de interrogantes. Uno de los mayores misterios tiene que ver con su adquisición. Algunos documentos señalan que fue comprada por la Municipalidad de Buenos Aires, pero esa versión genera dudas porque, cuando supuestamente llegó al barrio, Belgrano todavía no formaba parte de la Capital Federal. La anexión recién se concretó en 1887, lo que deja abierta la pregunta sobre quién impulsó realmente la compra y el emplazamiento de la obra.

El interés internacional por esta pieza resurgió a comienzos de la década de 1990, cuando el investigador francés Francis Beaumatin descubrió imágenes de la estatua porteña y comenzó a intercambiar información con organismos culturales argentinos. A partir de entonces se profundizaron los estudios sobre su origen, aunque todavía no apareció un documento definitivo que despeje todas las incógnitas.

A lo largo de su historia, el monumento también sufrió episodios de vandalismo y restauraciones. Gracias al trabajo de conservación realizado por los organismos de patrimonio de la Ciudad, la escultura continúa en su ubicación original, preservando un legado artístico que conecta a Buenos Aires con uno de los símbolos más universales de la libertad.