El crimen de Diego Fernández Lima sigue conmocionando a toda la Argentina. El joven desapareció el 26 de julio de 1984 y, hasta el año pasado, su familia no sabía que había pasado con él. Pero en mayo de 2025 y, de manera fortuita, obreros de una obra en construcción en el barrio porteño de Coghlan encontraron los restos del adolescente de 16 años en el patio de la casa de Cristian Graf, quien luego se supo fue compañero de escuela de la víctima. Desde ese entonces, se convirtió en el principal sospechoso de la causa que investiga el asesinato.
Esta semana empezó con datos reveladores que complican directamente al acusado. Es que el fiscal Martín López Perrando recibió a un testigo de identidad reservada que habló sobre una "posible emboscada" que Graf y su padre le habrían tendido a Fernández Lima hace casi 42 años. De acuerdo a Infobae, esta persona se refirió a algo que escuchó en una reunión con varios invitados en el año 2017.
En ese evento, una persona inició una conversación sobre "las facilidades de matar a alguien y esconder el cuerpo". Según la declaración de este testigo, ese individuo mencionó otro encuentro de 2011 donde un hombre de apellido de alemán habría dicho: "Vos podés matar a alguien y hacerlo desaparecer sin problemas".
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Ese hombre sería el padre de Graf, ya que también habría afirmado en ese asado que su hijo era molestado "con las manos" por un compañero de colegio.
"Le tendieron una trampa": la nueva arista de investigación en la causa por el crimen de Diego Fernández Lima
En su relato, el testigo sostuvo que ese mismo hombre y su hijo le habrían tendido una trampa al compañero de escuela. El hijo habría citado al chico en un lugar, asegurándole que iba a estar presente una joven que le gustaba. Sin embargo, cuando la víctima llegó a la casa, padre e hijo lo tomaron por la fuerza y lo llevaron al baño donde lo habrían apuñalado. El testigo también dijo que, luego del asesinato, enterraron el cuerpo en el jardín del domicilio.
Para probar esta versión, la Fiscalía pretende identificar a la joven mencionada en el relato del declarante. El objetivo es saber si una adolescente con las características del testimonio realmente existía en el colegio al que asistían Graf y Fernández Lima.
Mientras la investigación continúa, por una orden del juez de la causa, Ariel Litvack, ni Cristian Graf ni su familia podrán realizar modificaciones en el jardín trasero de la casa -por 60 días- para preservar la escena del crimen y no alterar posibles pruebas.
