Despidió, se volvió importadora y no le alcanzó: la crisis de una empresa de calzado

La histórica marca con más de 30 años en el mercado, reconoció su insolvencia ante la caída del consumo y la competencia importada. 

12 de abril, 2026 | 16.30

La crisis que atraviesa la industria argentina suma nuevas víctimas todos los días, como es el caso de una icónica marca de calzado que vive un duro momento pese a que viene de despedir trabajadores para comenzar a traer productos del exterior gracias a la apertura de importaciones de Javier Milei.

Esto ocurrió con Lannot S.A., dueña de la marca Viamo, que entró en concurso preventivo de acreedores tras admitir que no puede cumplir con sus obligaciones financieras.

El punto de quiebre llegó a fines de 2025, cuando la empresa dejó de pagar un crédito de más de $81,9 millones con el ICBC. Desde entonces, no logró regularizar su situación ni afrontar salarios, cargas sociales ni otros compromisos corrientes. Además, acumula 64 cheques rechazados por más de $85 millones, lo que refleja claramente su falta de liquidez.

En su presentación, la firma reconoció que la cesación de pagos se volvió irreversible, a pesar de haber intentado sostener la operación mediante refinanciaciones, financiamiento fiscal y postergación de obligaciones. El ingreso al concurso formaliza así una crisis que se venía gestando desde hace más de un año, con señales evidentes en su gestión diaria.

Fundada en 1988 por los hermanos Alfredo, Pablo y Rodolfo Chiodini, Viamo supo consolidarse como una de las marcas más reconocidas de calzado femenino en el país. En su mejor momento, contaba con una red de más de 25 locales y producción propia, combinando diseño y fabricación local con expansión comercial.

Viamo despidió a más de 30 empleados por la crisis

Pero ese modelo comenzó a resquebrajarse frente a la caída del consumo y la competencia importada. En 2025, la empresa despidió a más de 30 empleados de su planta en Capital Federal, redujo personal y cerró varios locales. También intentó aplicar un Procedimiento Preventivo de Crisis para pagar indemnizaciones reducidas, lo que generó conflictos laborales y demandas judiciales.

Actualmente, la estructura de Viamo es mucho más reducida: cuenta con 77 empleados registrados y concentra su operación en su casa matriz, administración y planta industrial en Avenida Lisandro de la Torre, Ciudad de Buenos Aires. Además, mantiene un depósito logístico para e-commerce en Lomas del Mirador, mientras que la producción propia quedó casi al mínimo y la empresa depende cada vez más de productos importados.

Uno de los cambios estratégicos más significativos fue la decisión de importar calzado desde China, Brasil y España para complementar la fabricación local. La empresa explicó que un producto importado podía costar entre un 30% y un 40% menos que uno nacional similar, buscando un mix que permitiera subvencionar la producción". Sin embargo, este plan no dio los resultados esperados.

En el proceso que llevó al concurso, la empresa detalló que la caída del consumo en 2025 fue intensa y sostenida, llegando a niveles de hasta el 50%. Para intentar mantenerse, aplicó diversas medidas: refinanciación de deudas, financiamiento fiscal, despidos, suspensiones, liquidación de stock "a costo" y promociones agresivas para generar liquidez, siempre buscando "preservar la fuente de trabajo y la continuidad empresaria".

No obstante, el resultado fue contrario: los depósitos se llenaron de mercadería que el mercado no logró absorber, generando un sobrestock sin precedentes que asfixió su capital de trabajo y aceleró el deterioro financiero. Este exceso, junto con la caída de ingresos y el aumento de costos financieros, derivó en una "fuerte iliquidez" que obligó a la presentación concursal.

Viamo viene de despedir a más de 30 trabajadores.