Un grupo de investigadores descubrió lo que podría ser un hecho de película: una extraña criatura que habita desde hace siglos una galería subterránea en España, y nadie lo sabía. El lugar en cuestión es Carmona, un pueblo ubicado en Sevilla, Andalucía. La construcción data de la época del Imperio Romano, que estuvo presente durante siete siglos en la península ibérica y transformó profundamente su arquitectura.
La criatura en cuestión es de la familia de los crustáceos terrestres y su existencia en el ecosistema subterráneo es posible gracias a los altos porcentajes de humedad, que se combinan con temperaturas suaves, ausencia de luz y un flujo lento de materia orgánica. Aún no fue bautizado, pero los investigadores ya adelantaron que se trata de un nuevo organismo, que si bien desde hace siglos habita a metros de los humanos, recién ahora fue descubierto.
Cómo es la criatura hallada
Uno de los detalles más interesante de la criatura hallada por un grupo de investigadores en Carmona, España, es su falta de pigmentación. A diferencia de los cangrejos o calamares, esta especie encontrada cuenta con un cuerpo completamente transparente, producto de su adaptación a las condiciones de su ecosistema. En este sentido, otras características que presentó fueron estructuras sensoriales modificadas y un aspecto que delata una vida prolongada sin contacto con la luz.
Descubrieron una "esponja carnívora"
El extraño crustáceo de Carmona no es el único animal que fue descubierto en el último tiempo e impacta a la comunidad científica. Cerca de las Islas Malvinas, un grupo de científicos de The Nippon Foundation–Nekton Ocean Census y al Schmidt Ocean Institute encontraron una nueva especie que bautizaron coloquialmente como "death ball". Se trata de una esponja marina que atrapa pequeños organismos que entran en contacto con esos ganchos, de allí su nombre de "bola de la muerte".
Death ball se encontraba a más de 3.000 metros de profundidad, en una región de aguas provenientes de corrientes antárticas y sudatlánticas. Gracias a un ecosistema de bajas temperaturas, presión aplastante y ausencia total de luz, esta criatura logró evolucionar y adaptarse a las feroces condiciones, todo a través del carnivorismo.
La especie en cuestión permanece bajo investigación, siendo una de las más insólitas apariciones del último tiempo. Su hallazgo, al igual que el del crustáceo terrestre de Carmona, son claros ejemplos del universo de especies que aún queda por explorar.
