Un equipo de biólogos del Centro de Investigación y Desarrollo de Ingenieros del Ejército estadounidense descubrió 26 nuevas especies de microorganismos preservados durante miles de años en el permafrost de Alaska, un tipo de suelo que permanece congelado de forma permanente.
El descubrimiento se produjo en las Instalaciones de Investigación del Túnel de Permafrost, operadas por el Cold Regions Research and Engineering Laboratory (CRREL) en Fox, Alaska. Allí, los científicos encontraron microbios que permanecieron congelados durante aproximadamente 40.000 años. Posteriormente, las muestras fueron trasladadas a los laboratorios del CRREL en Hanover, New Hampshire, donde lograron revivirlos para su análisis.
El hallazgo no solo amplía el conocimiento sobre la vida microscópica en entornos extremos, sino que también abre la puerta a nuevas líneas de investigación en biotecnología. “Estamos descubriendo nuevas bacterias nunca antes descubiertas”, explicó la doctora Robyn Barbato, microbióloga investigadora principal y líder del equipo de microbiología del suelo del CRREL. “¿Recuerdan cómo les fascinaban los animales que Jack Hanna presentaba en los programas nocturnos de televisión? Es algo así. Hay organismos que ni siquiera sabíamos que existían y que han quedado atrapados en el hielo congelado o el permafrost”, agregó.
Desde el organismo destacaron que las nuevas especies serán incorporadas a la Biblioteca Innovadora, Colaborativa y Exploratoria de Organismos de Regiones Frías para el Descubrimiento en Biotecnología, una base de datos destinada a estudiar microorganismos adaptados a condiciones extremas.
Por otro lado, se conoció la secuencia genómica de nueve de estos microbios, pertenecientes a distintos géneros dentro de la familia Bacillota. Entre ellos aparecen variantes de Oceanobacillus, Paenibacillus, Psychrobacillus, Neobacillus y Bacillus, grupos conocidos por su capacidad de sobrevivir en ambientes hostiles. Estas especies son clasificadas como psicrótrofas y extremófilas, es decir, organismos capaces de mantenerse viables en temperaturas bajo cero.
Cómo lo volverían una herramienta de uso militar
Más allá del interés puramente científico, el ejército estadounidense estudia cómo aprovechar las adaptaciones naturales de estos microorganismos para desarrollar nuevas soluciones tecnológicas destinadas a operar en regiones de frío extremo.
“Estos microbios han evolucionado para mantenerse viables en temperaturas bajo cero”, explicó Barbato. “Queremos aprender cómo lo hacen para poder desarrollar nuevas biotecnologías que ayuden al ejército estadounidense a operar en regiones frías”, agregó.
Entre las herramientas que ya se encuentran bajo análisis está la creación de recubrimientos en aerosol capaces de evitar la acumulación de hielo en vehículos, equipos e infraestructuras militares. Este tipo de tecnología podría mejorar el desempeño operativo en zonas donde las bajas temperaturas suelen generar fallas mecánicas y riesgos logísticos.
Por último, otra de las líneas de investigación apunta al desarrollo de productos para el cuidado de la piel, como cremas diseñadas para proteger a las tropas de las condiciones congelantes.
