La primera casa hanok en Argentina: cómo son las construcciones mega resistentes que llegan de Corea

En medio de bosques y mar, una vivienda única fusiona la arquitectura milenaria de Corea con innovaciones actuales.

08 de marzo, 2026 | 16.44

En Costa Esmeralda, rodeada por bosques de pinos y la brisa del mar, se erige la primera casa hanok construida en Argentina, un proyecto que combina belleza, cultura y tecnología. Este hogar especial transforma el paisaje habitual de arena y sol en un verdadero puente cultural entre Argentina y Corea del Sur. Se destaca por su novedoso enfoque y por ser una casa "mega resistente".

La idea nació de los arquitectos Félix Raspall, argentino, y Jennifer Lee, estadounidense con raíces coreanas. Ambos se conocieron estudiando arquitectura en Harvard y quedaron fascinados por la arquitectura tradicional coreana, donde las casas hanok buscan una armonía profunda con la naturaleza, más allá de la simple funcionalidad.

El hanok, que data de la dinastía Joseon en el siglo XIV, se distingue por respetar el entorno natural y utilizar materiales como madera, piedra y tierra, diseñados para vivir en sincronía con las estaciones. En su filosofía, un hanok ideal se construye siguiendo el principio baesanimsu, que implica tener la montaña a la espalda y el agua al frente para captar mejor la energía y la luz.

Adaptar este espíritu milenario a la costa atlántica argentina requirió un enfoque delicado. En vez de copiar cada detalle, Raspall y Lee reinterpretaron los elementos esenciales: un patio central abierto al cielo, llamado madang, que es el corazón del hogar; la madera como material principal; y aleros amplios que suavizan la luz y protegen de la lluvia.

Cómo son las casas Hanok en Argentina

La estructura se organiza alrededor del patio central y está sobreelevada sobre pilotes. Cuenta con dos dormitorios y una sala de té multifuncional, utilizando materiales que potencian la conexión entre el interior y el exterior, invitando a vivir en comunión con el entorno.

Este hanok argentino incorpora además tecnologías modernas. Mientras que en Corea el sistema de calefacción ondol calienta el piso desde abajo para los inviernos, en la construcción que se levantó en nuestro país se añadieron climatización contemporánea, ventanas con doble vidrio y domótica, todo pensado para ofrecer confort sin perder la esencia original.

Más que una construcción, esta casa es un símbolo vivo de diálogo cultural entre Argentina y Corea. Trae consigo códigos de una tradición milenaria para convivir con un paisaje muy nuestro, donde la luz y el mar tienen su propio ritmo. Cada espacio invita a habitar no solo una casa, sino una forma diferente de entender el mundo.

Es la primera vivienda de este estilo que se construye en el país.