Milei contra la Selección: el Gobierno antipopular más orgulloso del mundo

En lugar de subirse a la ola de la Scaloneta, el gobierno cayó en una pelea innecesaria y equivocada. Malvinas y un presente que expone a Milei: arrancó el plan israelí-britanico para llevarse el petróleo, generar nuevos recursos y multiplicar la población de las islas. Netanhayu paga mal la subordinación de La Libertad Avanza.

19 de julio, 2026 | 00.05

¿Pablo Quirno o Enzo Fernández? ¿Alejandra Monteoliva o Licha Martinez? ¿Adrian Ravier o Lionel Messi? ¿Javier Milei o la Selección Nacional? ¿El ajuste más grande de la historia de la humanidad o el equipo más ganador de la historia del fútbol argentino? Sin necesidad alguna, La Libertad Avanza convirtió en un harakiri el Mundial que tiene a Argentina como protagonista estelar. En el momento más inoportuno, la extrema derecha se delata ante todos los argentinos como un gobierno decididamente antipopular. En lugar de capitalizar un momento excepcional y fugaz de unidad nacional, se expone en su esencia con el deporte más popular del país y a horas de la final de la Copa del Mundo. Fatal arrogancia. ¿De qué otra manera se puede explicar?

Milei y su gobierno creen que pueden discutir con Messi sobre la falta de trabajo y la gente que no llega a fin de mes. Casualidad o destino, los jugadores de la Scaloneta tienen la banda de sonido de Malvinas desde antes de Qatar. La causa por la soberanía en el territorio ocupado por los ingleses desde hace casi dos siglos unifica a las hinchadas de todos los clubes desde que volvió la democracia, pero en el último tiempo cobró una fuerza renovada en las canchas y ganó el apoyo de las nuevas generaciones. En paralelo, el Atlántico Sur cobra una relevancia inédita, como lo demuestra el desembarco de generales y almirantes del Comando Sur de Estados Unidos en los últimos seis años. 

Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

El gobierno libertario y sus aliados tienen en Claudio “Chiqui” Tapia a un rival más habilidoso y escurridizo de lo que suponía. Investigado por la familia de Comodoro Py pero amigo del clan Mahiques, señalado como emblema del peor peronismo pero distinguido por Donald Trump en Mar a Lago y Nueva York, insultado en las canchas del fútbol local pero venerado por los jugadores que más felicidad le dieron al pueblo argentino en la última década, criticado por su origen moyanista pero con el empresario agropecuario Fernando “Gaucho” Isla Casares como abrepuertas y operador político. Tapia sabe ejercer el poder y los rumores que se escuchan en Manhattan sobre su eventual detención en un futuro indefinido suenan temerarios.

El fútbol que apasiona y hermana a los argentinos quizás como ninguna otra cosa es todo. El vuelo chárter de 15 mil dólares que sacó Aerolíneas Argentinas, las entradas que revenden a 16 mil dólares los familiares de algunos jugadores y la pasión de millones que pierden todos los días pero cuando juega la Selección son los dueños de la fiesta. El negocio y la patria.

El gobierno de Milei logra lo imposible. Que Andrew Giuliani, el hijo del alcalde de la tolerancia cero que hizo su carrera política persiguiendo a los migrantes, se reivindique como abogado de la libertad de expresión. 

Confeso admirador de Margaret Thatcher, Milei puede decir que está haciendo su mejor esfuerzo. El 2 de abril de 2025 defendió la autodeterminación de los kelpers en un homenaje a los caídos. “Y si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies. Anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros”, leyó Milei. Por ese discurso, Karina Milei culpó a Santiago Caputo y ordenó cambiar el eje para impedir que Victoria Villarruel y la oposición peronista capitalicen el descontento. 

La reciente diplomacia libertaria no es disruptiva ni original: rechaza el referéndum como forma de saldar el conflicto por la ocupación. Sin embargo, invoca la resolución 2065 de Naciones Unidas de 1965 que plantea la necesidad de una negociación pero también le abre la puerta por primera vez a la población implantada de los kelpers para que se sienten a la mesa.

El Mundial le permite a un país periférico como la Argentina imponerse a un imperio que usurpa parte de su territorio desde hace 193 años. Vengarse por un rato de la ocupación colonial que permanece inalterable y cobra nueva significación. La disputa por las Malvinas no se agota en el sentimiento nacional ni en la reivindicación de los veteranos: tiene un trasfondo económico de enorme relevancia geopolítica. Milei y Quirno lo admiten cuando se ven obligados a denunciar el proyecto Sea Lion que llevan adelante dos compañías extranjeras para llevarse el petróleo de las islas. Lo que omiten, sin embargo, es el dato crucial: la nacionalidad de las empresas que operan en la ilegalidad. La británica Rockhopper, que tiene el 35% de las acciones, y la israelí Navitas Petroleum, que tiene el 65% y aporta la mayor parte del financiamiento. Aunque pose con la camiseta argentina, Benjamin Netanyahu le paga mal a Milei y lo humilla con la política de los hechos consumados. El presidente tiene como principales aliados a Estados Unidos e Israel, dos potencias que están entre los pocos países que no respaldan el reclamo de soberanía argentina sobre Malvinas en las Naciones Unidas y se alinean con el bloque del ocupante

Como contó El Destape, las dos compañías anunciaron a sus inversores que tienen previsto expandir el volumen inicial de crudo en la cuenca norte de Malvinas y llegar a producir 180 mil barriles a partir de 2028, una cifra considerable si se tiene en cuenta que hoy Argentina produce 880 mil barriles con Vaca Muerta incluida. La petrolera israelí informó que las obras de perforación y terminación van a comenzar a principios de 2027.

Con el barril 50% más caro que antes del inicio de la guerra en Medio Oriente, en Londres dicen que los kelpers encontrarán con ese negocio una fuente adicional de financiamiento y las islas podrían volverse autosuficientes. Las reservas del Mar del Norte, que abastecen el 60% del crudo que necesita el Reino Unido, están en declive y casi la mitad de lo que consumen los británicos se importa de Noruega y Estados Unidos. 

Los especialistas sostienen que, si el territorio usurpado por Inglaterra obtiene mayores fuentes de financiamiento, el Reino Unido puede autorizar el aumento de la migración y tener una población más numerosa, un paso adelante en su política colonial. Los cálculos más optimistas de la diplomacia británica sostienen que un boom petrolero podría multiplicar hasta por 5 la población de Malvinas. 

En un texto publicado en los últimos días, Matias Kulfas señaló que Navitas Petroleum es una compañía  especializada en proyectos offshore y tiene en su conducción a dos figuras relevantes del sector energético israelí. Primero, el presidente de la compañía, Gideon Tadmor, que lideró el desarrollo de los grandes yacimientos de gas natural del Mediterráneo oriental y fue directivo de las empresas que impulsaron los descubrimientos de los yacimientos gasíferos Tamar y Leviathan. Después, Yacob “Koby” Katz, ex Director General del Ministerio de Infraestructura, Energía y Agua del Estado de Israel y directivo de empresas petroleras.

Para el ex ministro de Alberto Fernández, el proyecto Sea Lion marca un punto de inflexión en la historia económica y geopolítica de las Islas Malvinas. Lo que durante dos décadas fue una expectativa de exploración petrolera se transformó en una inversión en ejecución. La participación de una empresa israelí en el principal proyecto hidrocarburífero del archipiélago deja en el rídículo a un gobierno que se subordina como nadie a los objetivos y dogmas del gobierno de Netanyahu.

Para Kulfas, la decisión final de inversión anunciada en diciembre significa que el financiamiento fue confirmado, se activaron contratos de ingeniería y construcción, se contrataron servicios de perforación, se avanzó en la contratación de infraestructura submarina y se puso en marcha la contratación de un FPSO (Floating Production Storage and Offloading), la unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga.

Si la pesca ya genera entre el 40% y el 60% del PBI de las Malvinas y permite reducir la dependencia del financiamiento britanico, dice, la explotación petrolera puede generar nuevos ingresos fiscales, infraestructura energética permanente, ampliación de servicios portuarios, desarrollo de proveedores especializados y consolidación de capacidades logísticas propias.

Kulfas cuestiona la pasividad del gobierno de Milei y le reclama a Greenpeace que proteste ahora con acciones de boicot como las que llevó adelante la última vez que Argentina anunció el inicio de una exploración petrolera offshore a 400 km de Mar del Plata, a fines de 2021, la organización Greenpeace impulsó protestas y acciones de boicot. Lo mismo se le puede reclamar a todo el arco de la oposición que, salvo excepciones, no hace mención a un tema central y permite que el reclamo por Malvinas aparezca anclado en el pasado y sin horizonte. Desconectado de los negocios económicos que está haciendo -en este momento de cambio- el gobierno de ocupación. 

Los planteos que hacen los libertarios en la ONU y la OEA -dos organismos a los que definen desde siempre como basura de la burocracia woke- repiten la línea histórica de Cancillería que especialistas en el tema consideran legalista sin resultados concretos. La vía testimonial para el orden liberal basado en reglas, que no existe más. Sin embargo, aparecen otras vías de acción que podrían explorarse si el tema Sea Lion fuera planteado por los principales líderes de la oposición a Milei. Según opina un ex funcionario que conoce bien el tema, Argentina podría aplicar sanciones económicas o indagar en los bancos que le garantizan el financiamiento a Navitas. ¿Serán los mismos que organizan salvatajes y préstamos con jugosas comisiones cada vez que Luis Caputo lo necesita?

Las dos petroleras fueron declaradas ilegales por el gobierno del Frente de Todos. Además, la ley Nacional N° 26.659 de Hidrocarburos (2011), modificada en 2013 por la ley N° 26.915, prohíbe la exploración y/o explotación de petróleo y gas en la plataforma continental argentina sin autorización del gobierno argentino. El procedimiento está dirigido a petroleras con sede en el Reino Unido como “Chrysaor Holdings Limited” y “Harbour Energy Plc.”, pero también a “Navitas Petroleum LP”, que tiene sede en Israel.

Lo reveló El Destape en diciembre pasado: desde la secretaría general de la Presidencia hicieron gestiones informales para pedirle al canciller israelí Gideon Sa'ar que aclarara la posición de su gobierno sobre el tema. A través de un mensaje en X, el 26 de diciembre, Sa’ar salió del paso: dijo lamentar la situación y se pronunció a favor de una solución pacífica en el territorio donde murieron 649 combatientes argentinos. Al instante, Quirno agradeció y dijo que las petroleras debían abstenerse de avanzar con el plan. Las dos lo ignoraron por completo.

¿Cúal es la apuesta de este Milei que promete una visita a Londres? Daniel Hadad deslizó en más de una oportunidad que funcionarios de Trump pretenden sentar al Reino Unido y a Milei en una mesa de negociación para lograr un área común de negocios en el Atlántico Sur con peso decisivo de Estados Unidos. Trump tiene otros problemas más urgentes, pero las preguntas se repiten. Si esa mesa se concreta, ¿en qué lugar quedaría el reclamo de soberanía sobre el territorio ocupado? Lo decía la bandera que Gio Lo Celso desplegó sobre el césped de Atlanta y recorrió el mundo entero: Las Malvinas son argentinas.