Después de meses de rechazar el mecanismo impulsado por el Gobierno nacional para compensar deudas entre la Nación y las provincias, la administración de Maximiliano Pullaro decidió modificar su postura y adherir al Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas (REOR). La decisión permitirá a Santa Fe acceder a un anticipo financiero de hasta 400.000 millones de pesos, aunque la Provincia prevé solicitar inicialmente unos 300.000 millones. El cambio de estrategia despertó fuertes cuestionamientos de la oposición, que interpretó la medida como un acercamiento político al presidente Javier Milei.
El REOR fue creado por el Decreto Nacional 969/24 con el objetivo de compensar obligaciones recíprocas entre el Estado nacional, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Desde su lanzamiento, Santa Fe había decidido mantenerse al margen al considerar que la Nación mantenía deudas con la provincia y que el régimen podía derivar en formas de cancelación poco convenientes, como la entrega de bonos, inmuebles u otros activos.
Sin embargo, el escenario cambió en las últimas semanas, cuando el Gobierno nacional incorporó a Santa Fe entre las provincias habilitadas para acceder a anticipos financieros. A partir de esa decisión, la administración provincial resolvió finalmente adherir al régimen y utilizar esa herramienta para afrontar el complejo contexto económico marcado por la caída de la recaudación.
El ministro de Economía santafesino, Pablo Olivares, confirmó que la Provincia recurrirá al mecanismo financiero y explicó que el objetivo es solicitar un primer desembolso cercano a los 300.000 millones de pesos, mientras que el monto restante podrá utilizarse durante el segundo semestre si las necesidades fiscales así lo requieren.
Desde el Gobierno provincial sostienen que la adhesión responde a una decisión estrictamente financiera y remarcan que Santa Fe mantiene una situación fiscal más sólida que la mayoría de las provincias. Como ejemplo, destacan que recientemente pudo afrontar sin inconvenientes el pago de salarios y aguinaldos.
No obstante, la decisión generó una fuerte lectura política. Durante buena parte de su gestión, Pullaro construyó un discurso de confrontación con la Casa Rosada, reclamando el envío de fondos adeudados, cuestionando la paralización de obras públicas nacionales y criticando distintos recortes impulsados por la administración de Milei.
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Para distintos sectores opositores, el cambio de postura representa un giro significativo en esa estrategia y alimenta las especulaciones sobre un posible acercamiento político entre ambos gobiernos. Uno de los primeros en cuestionar la decisión fue el diputado provincial Marcos Corach, quien sostuvo que Pullaro terminó aceptando una herramienta que durante meses había rechazado públicamente.
El legislador aseguró que Santa Fe no mantiene deudas con la Nación, sino que ocurre exactamente lo contrario, por lo que consideró contradictorio recurrir a un esquema de compensación financiera. Además, criticó la posibilidad de tomar deuda para luego cancelarla con acreencias que, según su visión, el Estado nacional debería transferir directamente a la provincia.
Corach también vinculó la decisión con el deterioro de las finanzas provinciales producto de la caída de la recaudación y cuestionó el uso de herramientas financieras para sostener obras públicas que históricamente fueron responsabilidad de la Nación.
En uno de los pasajes más duros de su publicación en redes sociales, ironizó sobre la operatoria al afirmar que "ni Cositorto se animó a semejante estafa" y concluyó con una frase que rápidamente comenzó a circular entre distintos sectores de la oposición: "Pullaro es el mejor alumno de Milei. Igualito: fuerte con los débiles, débil con los fuertes".
La adhesión al REOR marca un cambio respecto de la posición que Santa Fe había sostenido desde la creación del régimen y abre un nuevo capítulo en la relación entre la Casa Gris y la Casa Rosada.
