Mientras docentes, estatales, trabajadores de Salud y otros sectores se encuentran asfixiados y endeudados por el ajuste, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, expuso su visión optimista sobre el devenir financiero del país y respaldó el rumbo económico del gobierno de Javier Milei. El mandatario provincial señaló que “casi todas las provincias tienen superávit fiscal” y todos los gobernadores deben trabajar para seguir bajando impuestos y volverse más competitivos.
Además, celebró el "interés" de los Estados Unidos para invertir en la Argentina tras el acercamiento de Milei con el gobierno de Donald Trump. “Antes miraba y especulaba, y ahora tiene una mirada distinta. Y eso es bueno para Catamarca”, planteó Jalil en el 43° Congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). En ese sentido, aclaró que las concesiones para la explotación minera son privadas y ahora los empresarios norteamericanos se muestran dispuestos a invertir en ese tipo de iniciativas.
Al analizar la realidad de su propio territorio, el mandatario provincial aseguró de forma categórica que la economía de Catamarca se está expandiendo, impulsada fundamentalmente por el dinamismo y la tracción de la explotación minera. Esta actividad se consolida como el eje central de los recursos y la proyección internacional de la provincia.
Sin embargo, lo que el oficialismo provincial vende como un modelo de éxito funciona como una condena disfrazada de crecimiento. Mientras el consumo interno se desploma a niveles históricos, el gobernador Jalil parece haber apostado todas sus fichas a esta sola carta.
Jalil volvió a encender la discusión al asegurar que "no es una maldición la minería para los catamarqueños", sino "una gran oportunidad”. Las declaraciones del mandatario se dieron en el marco de una defensa explícita del crecimiento del sector y de las inversiones financiadas con recursos mineros en distintas localidades del interior provincial. “La minería nos va a ayudar y nos está ayudando a cambiar la matriz económica”, aseguró de acuerdo a lo detallado por Ecosistema Sustentable.
Jalil pidió por un RIGI "permanente", pero las inversiones tardarán en llegar
Uno de los puntos centrales de su discurso estuvo enfocado en los marcos normativos destinados a blindar las inversiones a largo plazo. En este contexto, el mandatario catamarqueño pidió formalmente que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) se convierta en una iniciativa de carácter "permanente", al argumentar que la estabilidad legal es la única garantía para consolidar el desarrollo productivo.
El ministro de Economía, Luis Caputo, quiere llegar a los US$ 140.000 millones en anuncios de inversión de proyectos vinculados al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI). Sin embargo, la letra chica del esquema de beneficios fiscales, cambiarios, aduaneros y regulatorios por 30 años -aprobado en el Congreso hace dos años- habilita a que no haya un shock de inversiones concretas en el corto plazo, al menos en comparación con los anuncios oficiales.
Los 15 proyectos que hasta el momento lograron la adhesión del Palacio de Hacienda (uno solo fue rechazado) totalizan anuncios de inversión por US$ 19.557 millones. Pero la reglamentación del RIGI (decreto 749 publicado el 23 de agosto de 2024) establece una Inversión Mínima de Activos Computables, que, en el caso de estos 15 proyectos, ese monto cae a US$ 13.970 millones hasta 2035, según detalla el último informe de la consultora Paspartú, dirigida por Juan José Carbajales.
Los activos computables es el umbral de capital mínimo en dólares que estos proyectos deben destinar hasta 2035 a bienes de capital, infraestructura y a otros activos físicos para poder adherirse. En otras palabras, son los desembolsos garantizados por los proyectos adheridos del RIGI. Además, el régimen establece que al menos el 40% de la Inversión Mínima en Activos Computables debe ejecutarse durante los primeros dos años desde la aprobación del proyecto por parte de la cartera económica.
