Mientras la investigación judicial por la criptomoneda $LIBRA avanza con nuevas pericias sobre los dispositivos electrónicos del trader Mauricio Novelli, en la Casa Rosada prevalece el hermetismo. Tras las novedades que comprometen cada vez más al presidente Javier Milei, en el Gobierno evitan pronunciarse sobre los últimos movimientos del expediente. Hasta el momento, la estrategia de la administración libertaria fue relativizar el alcance de la investigación y desligar al Presidente de responsabilidades penales sobre la presunta criptoestafa.
Desde que estalló el escándalo por $LIBRA, el gobierno libertario tuvo distintas posiciones para explicar el episodio. A lo largo de la investigación, esas versiones fueron variando. Hoy vuelven a quedar bajo análisis y muestran nuevas contradicciones tras la aparición de nuevos peritajes judiciales sobre el teléfono de Novelli.
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$LIBRA: lo que dijo el Gobierno y el choque con los peritajes
El 14 de febrero de 2025, Milei publicó en su cuenta de X el código de contrato para adquirir $LIBRA, una criptomoneda que prometía financiar empresas argentinas. En apenas cuatro horas, el activo se desplomó un 89%, dejando a más de 40 mil inversores con pérdidas millonarias.
Ante el escándalo, el primer argumento del Gobierno fue que Milei actuó como un simple "ciudadano" y que se limitó a copiar el código de Internet. Sin embargo, esa narrativa empezó a agrietarse cuando expertos confirmaron ante el Congreso que, a la hora del posteo, ese código no existía en ningún sitio de la web. El peritaje informático reveló que, mientras el Presidente decía ser un observador externo, mantenía un ida y vuelta fluido de mensajes y llamadas con el lobbista Novelli en el minuto exacto del lanzamiento, según publicó La Nación.
El guion de la defensa
Días después, Milei se sentó en el canal TN para intentar cerrar el caso. Fue en una entrevista con Jonatan Viale, recordada por la interrupción de su asesor estrella, Santiago Caputo, quien intervino para "corregir" al mandatario y asegurar que su acción fue privada y no oficial.
Lo que entonces pareció una desprolijidad televisiva era, en realidad, parte de un plan. Los mensajes recuperados muestran que Milei le había adelantado a Novelli que daría esa nota. Ambos intercambiaron sugerencias sobre qué responder y qué callar, evidenciando que la explicación pública estaba coordinada con los mismos empresarios que estaban bajo la lupa por la estafa.
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Los "desconocidos" de siempre
El Gobierno también intentó tomar distancia de los responsables directos: la Oficina del Presidente emitió un comunicado afirmando que el empresario Hayden Mark Davis no tenía vinculación con el Estado y que era un socio externo presentado por la empresa KIP Protocol.
La realidad capturada en los registros dice lo contrario: Davis había estado ingresando a la Casa Rosada meses antes de lo que el Gobierno admitió. Además, mientras el Ejecutivo culpaba a KIP Protocol, Novelli, actuando como eje central de la operación, obligaba al CEO de esa empresa, Julian Peh, a publicar mensajes que exculparan a Milei, dándole incluso el texto exacto que debía postear.
"Borrá todo"
La narrativa de transparencia del oficialismo, que incluso logró bloquear una comisión investigadora en el Senado con el apoyo de algunos legisladores radicales, terminó de desmoronarse con un mensaje de WhatsApp. El 20 de febrero, con la justicia ya sobre el rastro del dinero, Novelli le envió una instrucción seca y directa a su socio Terrones Godoy: “Llevo eso para allá, pero borrá”.
Este peritaje no solo recuperó los chats borrados, sino que dejó al descubierto un entramado donde el círculo íntimo del poder, incluyendo a Karina Milei, estaba conectado permanentemente con los lobistas de un activo que esfumó US$ 100 millones en una sola tarde.
