La zona fría, que nació allá por el año 2002 y que luego se amplió en plena pandemia, en 2021, llevó de tener aproximadamente 800.000 usuarios a aproximadamente 5 millones de usuarios. Eso equivale a decir que la modificación actual, teniendo en cuenta hogares de familia tipo, va afectar a 15 y 20 millones de argentinos. Por ende, se va a ver reflejado en las elecciones de 2027.
Porque va a repercutir enormemente en la economía familiar, ya que al quitar este beneficio de zona fría a millones de argentinos, estos van a sufrir un aumento muy considerable en sus facturas, el doble de lo que hoy cada familia usuaria abona como tarifas de Gas Natural.
Pero el efecto no termina ahí. A estos aumentos hay que sumarle la inflación encubierta actual: facturas de gas promedio que en 2024 abonaban $ 15000 o $ 20000, hoy rondan los 70000 o 90000 pesos.
Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.
Por eso, el beneficio de zona fría es tan importante. Tuve el honor y la posibilidad de iniciarlo y crear los fundamentos para la ampliación de la ley N° 27637 ante el organismo ENARGAS. El objetivo era determinar un descuento muy importante para los hogares que va, dependiendo el ingreso económico familiar, desde el 30% al 50 % en la factura de gas.
A modo de ejemplo, en la provincia de Buenos Aires son 95 municipios (de 134) los que hoy tienen el beneficio. Se trata de un sistema federal que también incluyen a provincias como Córdoba, Santa Fe y Mendoza, entre otras. Y la selección no es caprichosa, fue determinada de manera científica por la norma iram 11603, que divide al país en regiones climáticas bioambientales.
Por ejemplo, esta norma me permitió determinar que Mar del Plata y San Clemente del Tuyú tienen el mismo frío que la ciudad patagónica de Neuquén y Cipolletti, y por eso reciben este beneficio desde 2002. Este es el fundamento para la incorporación de zonas no patagónicas.
Además, también hay que tener en cuenta que esos descuentos se ven reflejados en un 30 % en asociaciones civiles sin fines de lucros -como sociedades de fomento, clubes de barrios y centros de jubilados-, entidades que construyen la vida solidaria e institucional que caracteriza a nuestro país.
Pero, por sobre todas las cosas, estamos hablando de un recurso que proviene de las entrañas de nuestro país y que NO HAY ningún motivo para que su valor de extracción se establezca en DÓLARES o, mucho menos, se refleje en DÓLARES en las facturas que reciben los argentinos. Siguiendo el absurdo razonamiento actual, el pan que se produce con el trigo de los campos argentinos y que se riega con agua que se extrae localmente también tendría que tener el precio internacional de la baguette francés o del pan italiano.
La realidad es que no hay motivo alguno para que estos recursos argentinos tengas estos precios elevados, salvo que al Estado le importe mas tomar al GAS como una mercancía para exportar que un beneficio aprovechable para la calidad de vida de todas las familias argentinas.
Espero que el Presidente y los legisladores sepan priorizar esto último.
