Producto de la crisis financiera y económica, el Gobierno se vio obligado a devolver gran parte del préstamos otorgados por bancos. Argentina pagó U$S 2.615 millones en el marco de contratos de recompra con entidades financieras (REPO), según indicó el Ministerio de Hacienda.

A través de la operatoria, se cancelaron los bonos BONARs 2024 por U$S 5.948 millones, BONARs 2025 por U$S 4.019 millones y BONARs 2037 por U$S 2.842 millones. De momento, las entidades involucradas serían: Santander, HSBC, BBVA, Nomura, Citi y Credit Suisse.  

Un Repo (Repurchase Agreement) es una operación de crédito donde el prestamista obtiene, además de una tasa de interés, un activo financiero del que puede disponer durante el plazo de la operación. En este caso, el Gobierno tomó un préstamo de los bancos y a cambio les dio como activo financiero los Bonar 2024 y 2025. Mientras dure la operación, los bancos pueden hacer transacciones de mercado con estos títulos para obtener ganancias (venderlo cuando sube de precio y recomprarlo en el corto plazo, antes de que venza el plazo estipulado).

Como la posesión de un activo financiero representa una ventaja para el prestamista, la tasa de interés del préstamo (que en este caso toma el Gobierno) debería ser menor que la de una operación tradicional. Finalmente, el tomador del crédito se compromete a recomprar el activo financiero al vencimiento de la operación, reconociendo un rendimiento que se expresa en la diferencia entre el precio de colocación y de recompra de los activos, donde el precio suele ser mayor que el precio de colocación.

Ahora, como el precio de los bonos cayó demasiado ante la crisis, se activó el pago anticipado. Por ende, el Tesoro tuvo que abonar ya el préstamo.

¿Por qué se contemplan estas salvedades? para anticiparse a que el valor de esos bonos sigan bajando y se vuelvan invendibles, o entren en default. De esta manera, el banco los puede vender a tiempo para recuperar su dinero.