El grupo Stellantis lanzó una convocatoria masiva en Argentina para que los propietarios de vehículos de sus marcas Fiat, Citroën, Jeep, Chrysler, DS, Dodge y Ram realicen un reemplazo gratuito de un componente de seguridad fundamental: el airbag. Esta medida se debe a una pieza defectuosa que afecta a toda la industria automotriz y que pone en riesgo a los conductores.
Entre los modelos afectados, se encuentran varios populares como el Fiat Palio, Gran Siena y Uno; los Citroën C3 y C4; las series DS 3, 5 y 5; el Jeep Wrangler; el Chrysler 300C, y la pickup 2500 que se comercializó tanto como Dodge como Ram. La campaña es una renovación del llamado a revisión iniciado hace algunos años, dirigida a quienes todavía no cambiaron el componente defectuoso.
Además de la reposición gratuita de las piezas y la mano de obra, Stellantis ofrece un incentivo extra para quienes realicen el cambio: un beneficio de $100.000 para utilizar en productos y servicios de postventa. Esto busca motivar a los usuarios a completar el procedimiento sin demoras.
Si bien en Argentina no se reportaron casos fatales vinculados a este problema, el riesgo sigue latente. El año pasado, en Francia, una mujer que conducía un Citroën C3 2014 sufrió un accidente que terminó con su fallecimiento a los tres días debido a la falla del airbag. Este episodio reavivó la urgencia del llamado a revisión a nivel global.
Cómo saber si mi auto tiene que pasar por la revisión de emergencia
Para consultar si un vehículo está incluido en el llamado, los usuarios pueden comunicarse al 0800 333 7070 de lunes a viernes entre las 8:00 y las 20:00 horas, o ingresar a la página web oficial de cada marca. Es necesario contar con el número de patente o el número de chasis (VIN), que se encuentra en la documentación del auto o grabado en las ventanas o parabrisas.
El problema tiene su origen en los airbags fabricados por Takata, que fueron los más usados en el mundo y que generaron la mayor llamada a revisión de la historia del automóvil. La falla está vinculada al propulsor de nitrato de amonio que, expuesto al calor y la humedad, puede inflarse con demasiada fuerza en un choque, rompiendo el envase metálico y causando daños graves a los ocupantes.
Gran parte de estos infladores peligrosos salieron de la planta de Takata en Monclova, México, donde la falta de control de humedad agravó la situación. A pesar de que más de 100 millones de vehículos fueron llamados a revisión globalmente, aún quedan muchos airbags sin ser reemplazados, lo que mantiene vigente el riesgo.
