Una expareja de Jeffrey Epstein, el multimillonario acusado de tráfico sexual, podría ser interrogada como "posible cómplice". La mujer lo visitó más de 60 veces mientras el magnate cumplía su primera condena de 13 meses por solicitar sexo a una menor de edad.
En 2008 la justicia estadounidense ya la había señalado -junto a otras tres mujeres- como "posible cómplice" de Epstein, pero como parte del acuerdo alcanzado con el financista se le concedió inmunidad, pero ahora los legisladores solicitan que testifique.
Esta mujer es Nadia Marcinko, quien fue novia del magnate durante siete años, su pareja más importante después de Ghislaine Maxwell y copiloto de su avión privado en los últimos años.
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La declaración
Hace unos días el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, que impulsa la investigación sobre el caso, llamó a declarar a Sarah Kellen y Lesley Groff, dos de esas mujeres, quienes darán su testimonio a principios de junio.
En paralelo, aumenta la presión para que se convoque a las dos restantes, entre las que se encuentran Marcinko, ex modelo que habría colaborado en los delitos, según sugieren los mails que forman parte de los más de tres millones de archivos liberados.
Sin embargo, la ex novia de Epstein nunca había sido acusada ni imputada de ningún delito. Sus abogados afirmaron que es una de las víctimas del delincuente sexual. Pero las mujeres de Palm Beach, Florida, que declararon sobre los abusos que sufrieron cuando eran menores de edad aseguraron que Marcinko participó en esos abusos.
Quién es Nadia Marcinko
Marcinko es hija de una familia acomodada de Eslovaquia. Durante su adolescencia trabajó como modelo para la agencia Karin Models, dirigida por Jean-Luc Brunel, amigo íntimo de Epstein.
Si bien se desempeñaba para una sucursal de París, en una oportunidad viajó a Nueva York, donde conoció al magnate en una fiesta de cumpleaños de Brunel celebrada en 2003. En ese entonces, ella tenía 18 años. El director de la agencia era amigo íntimo de Epstein, según informó la BBC.
El medio citado precisó que los correos revelan que Epstein y Marcinko querían formar una familia juntos e incluso él le pidió que "reclutara" a otras mujeres para satisfacer sus deseos sexuales, y ella "accedió". Aunque estos correos también revelaron una "tendencia profundamente coercitiva" por parte de Epstein.
La mujer había declarado a los investigadores que él era "físicamente violento, que la estrangulaba y la empujaba por las escaleras". Uno de los mensajes de 2009 muestra la dominación que ejercía sobre ella: "Quiero que aprendas a cocinar huevos... y también camarones [...]. Quiero que aprendas a poner la mesa y a presentar los platos. Quiero que aprendas a llevar una casa. No quiero discusiones de lunes a viernes; cualquier problema debe esperar al fin de semana. Se acabó quejarse por todo. Quiero que leas uno de los 100 grandes libros cada mes".
"Quiero que hagas ejercicio cuatro veces por semana, todas las semanas. Quiero que escribas 60 palabras por minuto. Solo quiero cosas bonitas en la casa. No puedes meter nada sin que yo lo vea primero", concluye el mensaje.
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Tras la muerte del financiero, quien se quitó la vida en 2019 mientras esperaba su juicio, la ex modelo declaró que Epstein controlaba "todos" los aspectos de su vida, incluido su peso y vestimenta. Además, afirmó que fue obligada a someterse a múltiples cirugías estéticas.
En 2006, según uno de los correos, ella le escribió: "¿Qué te imaginas que es algo divertido en el sexo? Haré lo que pueda, aunque si se trata simplemente de que tú tengas sexo con otra persona, no sé cómo eso mejora nuestra relación. Intentaré encontrar chicas siempre que estemos en Nueva York". Algunos mensajes sugieren que ella sabía que el magante prefería a mujeres jóvenes.
Hacia 2009 intentó despegarse económicamente del depredador sexual, aunque él le financió la carrera para convertirse en piloto. Recién en 2010 se separaron, pero continuaron como amigos e incluso ella pilotó el jet privado de Epstein.
