El gobierno de Javier Milei, de la mano del ministro Luis Caputo y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, lleva adelante una licuación de los ahorros, que implica perder 1% mensual del capital en el caso de las colocaciones en plazo fijo, la forma tradicional de las familias y empresas argentinas para resguardar el valor.
En el sistema financiero hay colocados depósitos a plazo fijo por un monto de 63 billones de pesos. A una pérdida promedio de 1% mensual significa que se destruyen 630.000 millones de pesos cada mes del ahorro de los argentinos, de las familias y de las empresas.
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Cómo destruye Milei el ahorro argentino
La licuación de los ahorros también lo sufren los ahorristas que invirtieron en dólares y en el año perdieron entre 3% y 5%, o los que invirtieron en bonos Globales (GD, de legislación extranjera) o Bonares (AL, de legislación local) o en la bolsa porteña, donde el índice Merval cayó 6,3% en dólares o 8,4% en pesos.
Toda la destrucción del ahorro argentino no tiene contrapartida en el costo que se paga por acceder a financiamiento bancario, ya sea a través de líneas de crédito personales como con el pago del saldo mínimo de los consumos con tarjeta de crédito, que tienen un piso de Tasa de interés Nominal Anual de 68% según la encuesta del BCRA.
El Fondo Monetario Internacional mantiene el reclamo de la remuneración con tasas positivas de los ahorros, que fue la base de los planes de estabilización exitosos, para evitar que se genere presión sobre el mercado de divisas, que en Argentina se está canalizando a través del mercado financiero, donde hay un promedio de dolarización de 400 a 500 millones diarios, con salida de capitales vía CCL por 200 millones de dólares diarios.
La remuneración negativa tampoco está movilizando el consumo interno por la total desconfianza que la sociedad mantiene sobre el plan económico, que prefiere mantener una reserva especialmente por la expectativa de perder más ingresos a corto plazo ya sea por la pérdida de la fuente (laboral o empresaria) o el atraso en la recomposición de ingresos.
Solo inversores sofisticados con capacidad de gestionar sus fondos entre las distintas alternativas, buscando oportunidades o teniendo acceso a información privilegiada logran en Argentina mantener el poder adquisitivo u obtener rentabilidad en una economía de alta inflación.
Los Plazos Fijos UVA, que el BCRA intentó desactivar a través de cambios en las condiciones, y los Fondo Común de Inversión, con distinto grados de riesgo y de plazos, son alternativas para proteger el valor de los ahorros, aunque no están a simple disposición o tienen grados de sofisticación que lo alejan del ahorrista minorista.
La verdadera confiscación de Milei
Milei suele repetir en conversación con los comunicadores oficiales y en foros económicos que realizó el “ajuste más grande de la historia”; sin expropiar, sin confiscaciones, sin romper contratos y sin cargar el costo sobre el sector privado.
Sin embargo, la política monetaria y cambiaria llevada adelante por su administración implicó la confiscación recurrente de los ahorros del sector privado en la primera etapa con tasas de interés reguladas por el Banco Central por debajo de la inflación y desde el año pasado, cuando la entidad monetaria decidió no fijar más esa referencia, con una administración de la liquidez que los bancos trasladan a los ahorristas.
También el Tesoro llevó adelante políticas de tasas de interés negativas en la colocación de las Letras de Capitalización (Lecap, a tasa fija) que solo tenían atractivo para el mercado porque permiten realizar un “carry trade” o bicicleta financiera con ganancia asegurada en divisas.
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Los instrumentos del Tesoro a tasa fija están por debajo de 2% de rendimiento de Tasa Efectiva Mensual y los actualizados por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) que refleja la inflación recién rinden con tasas positivas a partir de 2027, medido contra las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado.
Entre las diez principales entidades del sistema financiero argentino no hay ninguna que ofrezca una Tasa Nominal Anual que alcance el 20%, contra una inflación que se sostiene arriba del 32% para los últimos 12 meses y que no proyecta bajar del piso de 2% mensual en los próximos meses y que cerrará este año en torno a 33% según los principales pronosticadores del Relevamiento de Expectativas de Mercado que elabora el Banco Central.
El Banco Nación, la mayor entidad del sistema financiero y que marca la línea del Gobierno nacional, ofrece a sus clientes una remuneración de 17,5% de TNA, lo que representa una Tasa Efectiva Manual de 1,46%, o una pérdida real de 2 puntos frente a la inflación de abril de 2,4% que informó el Indec.
La entidad que menos ofrece a sus clientes, el Santander, remunera los plazos fijos tradicionales con una tasa de 15% TNA o 1,25% de TEM, y en el otro extremo se ubica el Banco Provincia, que tiene la mejor oferta entre las entidades líderes para los ahorristas, con una tasa de 19,5% TNA o 1,63 TEM.
Por cada 1.000 pesos que en abril, por ejemplo, se depositan en un plazo fijo, el Banco Central logra con la política monetaria que el ahorrista pierda entre 9,7 pesos y 13,5 pesos, según la entidad que se eligió para intentar mantener el poder adquisitivo del ahorro.
Si se toma el mes de marzo, cuando se registró el pico de la inflación del último año con un IPC de 3,4% según la medición del Indec con la canasta no actualizada, la pérdida llega a 21,5 pesos o 25 pesos si se calcula con la nueva canasta de consumos que no se aplica por instrucción directa del presidente Milei, para evitar el impacto de la subas de tarifas que lleva adelante la administración libertaria.
